Redacción Deporpress | Nikola Sipcic cumplió un sueño en agosto. Jugar en España, para cualquier serbio, es sinónimo de carrera larga. El empeño de Víctor Moreno le trajo al CD Tenerife a cambio de 250.000 euros. Era una apuesta. Firmó por tres temporadas y, aunque empezó mal, se ha ganado la renovación. Pero repasemos su trayectoria. Natural de Priboj, ciudad de la Serbia central de menos de 30.000 habitantes, este espigado zaguero se formó en las categorías inferiores del FK FAP Priboj y OFK Belgrad, antes de llegar en 2014 al Rad de Belgrado.
En la temporada 2017/2018 ya apareció en 23 partidos. Su participación creció hasta los 35 en el curso siguiente, aportando además tres goles. El Tenerife le realizó un seguimiento en los meses de invierno y se lanzó a por su fichaje sin finalizar la liga. La primera respuesta fue negativa. A finales de julio volvió a intentarlo y logró cerrar su traspaso. Sipcic, sin conocer el idioma ni el fútbol español, fue alineado desde el arranque del Campeonato por Aritz López Garai. «El error fue nuestro. Nos precipitamos», diría más tarde el ya extécnico blanquiazul. En la jornada 3, quedó gravemente señalado por la goleada que sufrió el Tenerife en Ponferrada (4-0). Sipcic apareció en la foto de tres de los goles. El veterano Yuri de Souza le daba así su peculiar bienvenida al fútbol español.
«Está claro que cometí errores, pero desde que llegué todo fue muy rápido, ya sabes, aterrizas en otro país, otro idioma, no es la misma liga, ni el mismo juego, y cuando llegas a un sitio donde todo es nuevo necesitas adaptarte, conocer a los compañeros y te tienes que adaptar más rápido de lo que realmente puedes», explicó meses más tarde en El Día. Estaba claro que su gran problema iba a ser la adaptación a las velocidades a las que se juega en la Segunda española.
Penó con meses de banquillo, pero Rubén Baraja supo elegir el momento para recuperarle. Ayudó la acumulación de partidos de enero, con la Copa del Rey intercalada en la remontada liguera. En un equipo que protegía mejor a su línea de retaguardia, sin querer hacerlo todo de golpe, Sipcic fue creciendo poco a poco. Pese a su estatura, no es un central lento y cuenta con una gran virtud para el puesto: su posicionamiento táctico. Fuerte en los duelos, el serbio solo sufre ante jugadores con el centro de gravedad bajo, en el uno contra uno y fuera de su posición. ¿Pero cuántas veces sucede? Él se ocupa de que sean pocas, muy pocas.
La Torre de Priboj se vengó en su última aparición del mal trago que había pasado en El Toralín. Ajustició a la Ponferradina en el Heliodoro anotando un gol con una ejecución más propia de un delantero. Luego, en un gesto de alivio y alegría, se arrojó al césped. «La dinámica es distinta y cuando te ves cómodo, jugando, no piensas en los malos momentos», había anunciado días antes. Consolidado en el once, la renovación ejecutada por Juan Carlos Cordero hace que haya Sipcic para rato en el Tenerife.
Será hasta 2024 si no se entromete la Primera División. «¿Quién no querría jugar en Primera? Pero ahora mismo estoy aquí, mi objetivo es mejorar, trabajar para seguir creciendo y aportar lo mejor de mí al Tenerife», cuenta el protagonista. Ah, y disfrutar de la Isla. «Me siento muy bien. La gente aquí no es como en mi país, es más tranquila. No hay tráfico, todo es muy agradable, la isla da mucha paz… Aquí tienes sol, hay buen tiempo, visito lugares nuevos…». Que siga disfrutando y haciendo disfrutar.