por @juanjo_ramos
Tendemos a buscar culpables en la crisis o héroes en los tiempos de éxitos sin darnos cuenta de que nunca suele haber un protagonista único, ya sea en las buenas o en las malas. Conviene ser más reflexivos y, como ya he defendido en los últimos años, analizar causas y consecuencias para ser más justos.
El exitoso Tenerife actual es consecuencia de un grupo comprometido desde su base (Suso, Aitor Sanz, Carlos Ruiz, Dani Hernández, Raúl Cámara o Vitolo), mejorado por los fichajes de Alfonso Serrano (Camille, Iñaki, Aarón Ñíguez, Amath, Choco Lozano y ahora Tyronne a la espera de Rachid o Shibasaki) y bien dirigido por José Luis Martí. Todos ellos han puesto su granito de arena.
Pero durante estos meses el entorno blanquiazul ha sembrado dudas en asuntos como el traspaso de Nano, lo poco que juegan los fichajes o la capacidad del entrenador. Unas veces la ansiedad porque los resultados no llegaban y otras los intereses del emisor de las críticas han llenado de obstáculos el camino del conjunto tinerfeño hasta el play off. Pero ni así. A todo esto se ha sobrepuesto un equipo honrado, competitivo y que tiene la Primera División en su horizonte. Que lo consiga o no depende de otros factores.
Hay síntomas de que este Tenerife va muy en serio. A las puertas de la jornada 28 es conveniente recordar que el Oviedo tenía a estas alturas de la temporada pasada la misma ventaja que los insulares y ni siquiera jugó el play off. También que nadie ha remontado 8 puntos para meterse en ascenso directo en las jornadas que restan. Por poner los pies en el suelo vaya.
Pero no es menos cierto que tener 44 puntos a estas alturas, con 1 derrota en 16 jornadas, 1 gol encajado en los últimos 6 partidos y hasta 5 victorias consecutivas en casa avalan su candidatura. Añadamos su capacidad para sobreponerse a bajas importantes como las de Aitor Sanz, Alberto, Raúl Cámara o Suso, ya sea por lesión o sanción. Y la cábala del año impar (el Tenerife ha ascendido a Primera en 1961, 1989, 2001 y 2009) o la del filial en Segunda A (ha habido al menos un equipo de este tipo y ahora está el Sevilla Atlético).
Queda mucho, no obstante, y a los blanquiazules les viene un tramo de calendario con visitas a Getafe y Cádiz que pueden confirmar o provocar que se tambalee su situación de privilegio. Antes de eso, el Mirandés. Puede parecer fácil, pero en esta categoría esa palabra habría que desterrarla para siempre.