Redacción Deporpress | El Tenerife se ha quedado sin red. Después del esperpento vivido este sábado, en un partido enloquecido por las decisiones arbitrales y rematado por algún energúmeno/a desde la grada, que no debería volver a pisar recinto deportivo alguno, la mala noticia no deja de ser la ocasión perdida de meterse de lleno, otra vez, en la pomada por el play off.
Empezaba el Tenerife a cuatro puntos de la sexta plaza y duerme el sábado a cinco, a expensas de lo que haga el domingo el Cádiz. los de Cervera reciben al Sporting de Gijón; todos seremos de Nano y compañía mañana. Un triunfo, o un empate, del Cádiz alejaría a seis puntos (y averages) a los blanquiazules del Zaragoza, del Numancia y del propio Cádiz.
Solo la victoria asturiana, que se juega el liderato, dejaría a los de Etxeberria a cinco puntos, pero solo con seis jornadas por delante y tres rivales superiores en la tabla a los tinerfeños todavía por enfrentar. Está claro, nos hemos quedado sin red.
El play off ha dejado prácticamente de depender de nosotros, pero lo que sí depende es saber comportarnos, rechazar cualquier manifestación de violencia, ya no solo física, también verbal. Cierto es que el ambiente estaba caldeado, que Díaz de Mera estaba realizando un arbitraje sibilino, cobarde, sin permitir el diálogo y que incluso tampoco está tan claro el penalti, y posterior expulsión de Carlos Ruiz, que permitió al Huesca empatar.
Pero no lo es menos que, con 2-1 al descanso en inferioridad numérica, Etxeberria quiso amarrar, lo que es lícito y normal, pero habiendo terminado tan bien la primera parte, reordenando al equipo retrasando a Alberto, y juntando a Milla con Bryan Acosta manteniendo las alas, resultó un error.
Con Acosta en la derecha los blanquiazules perdieron fuelle, pero lo que fue peor es la falta de tensión de Jorge al entrar en el equipo. Primero con Carlos Ruiz, y desde su expulsión con Alberto, Aveldaño estaba siendo un muro insuperable. Pero las dudas y errores del canterano hasta descentraron a su compañero y el equipo se vio desbordado.
No perdió el Tenerife porque entrara Jorge, pero definitivo sí parece que fueron las decisiones de los dos entrenadores al descanso. Le salió mejor el de Gallar al visitante que mover lo que funcionaba al local, al punto de que con el de Villar volvió a lo que tenía en la primera parte y fue cuando estuvo cerca de complicar el triunfo al Huesca, pasando del posible empate a tres si se hubiera pitado una mano dentro del área oscense, al 2-4 definitivo casi en la acción posterior, desencadenando después unos incidentes que podría lamentar el club, pero también el míster.
Toca afrontar el choque de Vallecas del próximo fin de semana sin Carlos Ruiz ni Cámara, que serán sancionados, veremos Villar, que acusó de nuevo molestias en su tobillo recién recuperado, sin Longo, que no volverá a jugar para el Tenerife y con dudas como las de Aitor Sanz o Camille. Mal empieza una semana que ni siquiera ha comenzado.