Redacción Deporpress | Aquella mañana del 2 de junio de 2013 muchos abrieron los ojos antes de que el sol apretara de verdad. Fueron horas de difícil conciliación de sueño. Nervios, tensión, ansiedad… Se mezclaba todo antes de que el CD Tenerife desembarcara en la Feixa Llarga, campo del CE L’Hospitalet. El 3-1 de la ida debía valer, pero ese gol final del ‘Hospi’ en el Heliodoro ponía algo de emoción a la vuelta.
Álvaro Cervera no se dejó nada en el banquillo. Aragoneses, Moyano, Bruno, Rigo, Raúl Llorente; Alberto, Ros, Chechu, Cristo Martín, Luismi Loro y Aridane formaron el once titular. Al descanso se llegó con empate a cero, pero Sergio Cirio adelantó a los catalanes en el minuto 55. Un gol más dejaba sin ascenso a los blanquiazules. Con calor, sobre el césped artificial al que estaban poco acostumbrados, aguantaron los de Cervera. Suso, Ayoze Pérez y Yeray se sumaron para dar refresco.
Balones colgados, un falso final que hizo contener la respiración a todos y más de seis minutos de alargue pasaron antes del pitido final de Vicente Moral. El Tenerife estaba de nuevo en el fútbol profesional. Finalizaban así dos años de pura pesadilla en el pozo de la Segunda B.