Cristo Donate | El 8 de abril de 2012, en el Santiago Martín, el Iberostar Tenerife vencía al Lleida Bàsquet y certificaba su ascenso a la ACB 21 años después de haberla abandonado por última vez. Lo hizo, además, haciendo doblete: campeón de la Adecco Oro y campeón de la Copa del Príncipe, que además se disputó en el Santiago Martín.
21 años en los que el club bajó a los infiernos para rearmarse y volver para quedarse. Tras el descenso en Ferrrol, en 1991, la institución pasa años difíciles, con el intento fallido por fusionar a los equipos del baloncesto tinerfeño. A partir de ahí, cinco ascensos desde Primera Autonómica hasta la ACB pasando por EBA, LEB II y Adecco Oro.
Por el camino quedó Alejandro Martínez, ya histórico entrenador canarista, que comandó varios ascensos hasta llegar a ACB, donde el equipo consiguió salvar la categoría después de comenzar 0-5. En noviembre de 2015, el hombre de los ascensos deja el cargo tras 12 años y más de 400 partidos. Tomó las riendas Txus Vidorreta y elevó el nivel del equipo hasta límites inimaginables.
Con el vasco al mando de la nave aurinegra llegó la mejor etapa de la historia del club. En la primera etapa de Vidorreta, el equipo consigue su primer título continental, la Basketball Champions League, y su mejor clasificación histórica en Liga Endesa, un quinto puesto, en una temporada donde llegó a liderar la competición durante varias jornadas. A esto hay que sumar las clasificaciones para la Copa del Rey, donde ha sumado dos semifinales, y la Copa Intercontinental FIBA ante Guaros de Lara, el primer título intercontinental de la historia del club.
Tras el breve paso de Markovic y Katsikaris en la temporada 17/18, Vidorreta e Iberostar Tenerife volvieron a unir sus caminos tras una campaña donde la separación no fue productiva para ninguna de las partes. Volvía el binomio más exitoso de la historia del club, y la química seguía intacta. Un inicio magnífico, llegando a la Copa del Rey como cabeza de serie y cayendo en semifinales ante el Barça Lassa y una reciente clasificación para la Final Four de la Basketball Champions League.
El gran borrón es la situación actual del equipo en Liga Endesa, con siete derrotas consecutivas y fuera de puestos de play off. Las lesiones y el cargado calendario por la competición europea han mermado al equipo canarista, que ahora, con la Final Four asegurada, vuelve a disponer del descanso necesario para afrontar la fase decisiva de la Liga Endesa.
Durante estos años, Iberostar Tenerife ha sido un ejemplo de gestión en los despachos, reponiéndose cada temporada a las bajas de jugadores importantes sin que se resintiera su capacidad competitiva. Además, se ha convertido en un destino atractivo para jugadores con proyección de Euroliga, como se ha visto en los últimos años con las salidas de Bogris, Grigonis o Ponitka.
El club ha crecido deportivamente a la par que lo ha hecho a nivel de comunicación, marketing, infraestructuras, economía… Si algo ha caracterizado la gestión de los dirigentes aurinegros ha sido la coherencia. En 2019, el Canarias es un ejemplo para la isla de Tenerife, tanto a nivel deportivo como a nivel institucional, y como recordaban hoy en la cuenta oficial de Twitter, «no olvidamos de donde venimos». La exigencia actual no es una carga, es un premio derivado del éxito.