Por @pabloalbelo
Y si no, lo buscamos. Esa es la forma de proceder en España. Para todo lo que ocurre, lo primero no es buscar las causas, analizar los por qué o, simplemente, intentar mejorar aquello que está mal. No. Siempre tenemos que buscar primero una cabeza de turco. Alguien a quien echarle la culpa de todo lo que ocurre. Y claro, esa manera de proceder, la cual se ha convertido en deporte nacional desde hace algunos años, empieza a ser algo cansina. Sobre todo porque creo firmemente que no hacemos nada de esa manera.
El ejemplo más claro es lo ocurrido esta semana con la Selección Española de Fútbol. Tras la eliminación ante Chile, las primeras reflexiones eran: la culpa es de Del Bosque que llevó a los viejos a Brasil; la culpa es de los jugadores que son unos vagos y no querían correr; la culpa es del calendario que es muy largo y, claro, así es imposible competir. Vamos a dejarnos de tanta tontería. Todos hubiésemos llevado a los mismos convocados porque a ver quién es el valiente que hace una revolución después de haber ganado dos Eurocopas y un Mundial.
A ver quién es el guapo que le dice a Xabi Alonso, a Xavi o a Iniesta que no van porque tiene que haber un relevo generacional. Nadie lo hubiera hecho, aunque hubiese sido lo más lógico si no estaban al cien por cien. Unos jugadores que podían haber renunciado a ir previa conversación con Del Bosque si no estaban a pleno rendimiento, pero nosotros tampoco hubiésemos dicho que no a jugar un torneo internacional más. Ah, y para terminar, el calendario es el mismo que cuando ganábamos títulos.
Por eso me duele ver ahora tanta búsqueda de culpables en el Tenerife. Ahora la obsesión se centra en saber quién manda más, si Cervera o Serrano. Dilucidar quién está por encima del otro es ahora el tema de conversación, pero no se piensen que es por un interés informativo. No, no, es que así, “cuando falle esta plantilla” (comentario que ya he oído) sabrán a quién echarle la culpa. Y es que claro, cuando hay un culpable, todo es más fácil. Pensemos en sentar unas buenas bases para el proyecto blanquiazul y dejarnos de estar ya buscando a quién cargarle el marrón. Aunque siempre hay un culpable.