Por @juanjo_ramos
Escuchaba el pasado domingo a Ángel Víctor Torres, presidente del Gobierno de Canarias, referirse al momento de la crisis del coronavirus como “el final de la primera parte”. Decía que íbamos a llegar al descanso, después de realizar un notable esfuerzo, pero que aún quedaba la segunda parte “del partido”.
Incluso en momentos dramáticos como el que vivimos, resulta de utilidad el deporte. Ya sea para utilizar su lenguaje o como vía de escape. Por eso, entendiendo la magnitud de la crisis y la necesidad de extendernos en su explicación y en todas las novedades que conlleve y sea necesario contar con todo lujo de detalles, me parece un error mayúsculo llevar a cero el espacio que un medio de comunicación le debe dedicar al deporte.
En estos momentos de confinamiento, triunfan los partidos históricos de diferentes disciplinas en la televisión. En estos días se han inundado las redes con alusiones a las finales mundialistas que repite estos días Gol, los clásicos que ofrece Vamos y hasta el España-URSS de baloncesto (1985) que redifundió con notable éxito Teledeporte. La gente necesita esa vía de escape, ese ratito de diversión para sobrellevar mejor el parón.
Detrás del virus, y por supuesto de sus causas, consecuencias y soluciones, en las conversaciones de este país sigue estando el deporte. ¿Cuándo volverá LaLiga? ¿Dará tiempo de acabar el Campeonato? ¿Sería justo dar por perdida la temporada? ¿Se jugará a puerta cerrada? ¿Hay que ocupar el verano si es necesario?
La pasada semana, mientras el Comité Olímpico Internacional (COI) apuraba más allá de lo comprensible, muchos pedíamos el aplazamiento de los Juegos Olímpicos de Tokio a 2021. Deportistas, entrenadores, periodistas, autoridades…
Este mismo martes, L’Equipe abría su portada con una imagen de Leo Messi transfigurado en el Che Guevara después de anunciar que la plantilla del Barça se rebajaba el 70% de su salario durante el estado de alarma, salvando además los empleos del resto de trabajadores del club y posicionándose en contra de la directiva por la amenaza de ERTE y la presión sufrida. Sí, también desde el deporte se puede dar ejemplo. Sí, en estos días sigue siendo noticia.
¿Cómo no iba a ser noticia algo que en España representa (Javier Tebas dixit) más del 1% del PIB? Se necesita ser torpe, extremadamente torpe, para ignorarlo. Para no pensar que cómo viven los deportistas esta situación es noticia y que qué sucederá después, también.
De ahí que crezca la audiencia en redes e internet de programas ya ampliamente seguidos como El Partidazo o el Tiempo de Juego en Cope (permítanme arrimar el ascua a mi sardina). Resulta admirable escuchar estos días a Juanma Castaño o a Paco González. Horas y horas de radio, horas y horas de deporte. Sin partidos, sin actividad competitiva. Sí, también ahora.