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Shashoua presenta su candidatura al ’10’ de Suso

Redacción Deporpress| Sam Shashoua fue la gran revelación del Tenerife durante la pasada campaña. El inglés demostró, en su primera temporada sin el lastre de las lesiones, que es un jugador diferente a todo lo que hay en el vestuario del Heliodoro. Atrevido, desequilibrante y vertical, fue elegido por los lectores de DEPORPRESS como el vencedor del Trofeo MVP Hospiten al mejor jugador del curso 2020-21.

La nueva temporada abre un esperanzador horizonte para Shashoua, al que su fútbol ha situado en el escaparate al que solo llegan los elegidos. En esa pasarela estaba también al principio de la última pretemporada Álex Bermejo que, sin embargo, no fue capaz de confirmar luego las expectativas que había apuntado durante su primer ejercicio como blanquiazul.

Shashoua, en cualquier caso, contará ahora con un aliado intangible que suele dar alas al que lo porta en el Tenerife. El habilidoso futbolista espera que el dorsal 10, que portará durante la 2021-22 si continúa en el club, sea su talismán. Algo así como la nueva pluma de Dumbo o la capa de Superman.

Lo hereda de Suso Santana, un referente en la entidad. El centrocampista tinerfeño portó el número mágico del imaginario futbolístico durante las últimas ocho temporadas y se convirtió, mientras avanzaba su carrera, en uno de los abanderados de los aficionados. Su conexión con la grada era absoluta y Shashoua, por el fútbol que es capaz de describir sobre el terreno de juego, parece un digno sucesor del legado de emociones que dejó Santana.

El número 10 del Tenerife, antes que Suso, tuvo como portadores a otros ‘jugones’ que, en la mayoría de las casos, ocuparon también un lugar destacado en las preferencias  de los seguidores del Heliodoro. Especialmente desde que, en el verano de 1995, los dorsales pasaron a ser nominativos y de un propietario exclusivo .

Luismi Loro, a partir de la campaña 2012-13; el lagunero Omar Ramos, el que menos lustre le dio en la 2010-11; el extremo Ayoze García, que lo portó desde la 2009-10; el onubense Jesús Vázquez, que fue su dueño de la 2005-06 en adelante; el argentino Bruno Marioni, que recogió ese legado en la 2002-03 del mítico Hugo Morales. El héroe del ascenso de Butarque, a su vez, recibió la camiseta con el ’10’ blanquiazul de toda una leyenda como Felipe Miñambres, que fue su dueño desde su llegada a la isla en la campaña 1989-90 hasta su retirada en 1999.

Samuel Shashoua será, si finalmente acaba formando parte del proyecto blanquiazul para el próximo curso, el noveno futbolista de la época moderna que porte el dorsal 10 y, además, tendrá el privilegio de hacerlo durante el año en el que comenzará a conmemorarse el centenario del Tenerife.