Por @fllombet
Intuíamos hace algunas semanas que enero iba a ser un mes denso en partidos y muy atractivo para el Iberostar Tenerife. Se jugaba su clasificación para la Copa del Rey y la posibilidad de terminar primero en competición europea. En definitiva, se trataba de certificar tanto bueno como se había hecho hasta entonces. ¡Y vaya que si lo hizo!
No solo ha cerrado sus primeros objetivos sino que ha iniciado la segunda vuelta dando un golpe encima de la mesa para ya pensar en el mayor de los premios, que no es otro que poder acabar la temporada luchando por el título.
En el partido ante Obradoiro el equipo demostró que esta temporada la dinámica deportiva está de su parte. Pudo ganar cualquiera. Es más, se hace difícil pensar que con dieciocho pérdidas de balón algún equipo pueda ganar un partido. Pero los de Vidorreta hacen tantas cosas buenas que los errores pasan a un segundo plano. Esa es una de las virtudes que les está haciendo crecer.
Su victoria en Galicia nos permite a todos soñar en que se puede. Cierto que ya hemos advertido que por delante queda mucha exigencia, sobre todo en el Santiago Martín, pero la ventaja que está adquiriendo sobre sus rivales, unido a las sensaciones que deja en cada partido, hace que el nuevo objetivo se vea cercano.
Tras el desplazamiento a Serbia toca volver a centrar miradas en la liga Endesa. Sevilla será el nuevo escenario. El Betis es un equipo que, a pesar de su inesperado tropiezo en Manresa, hace una semana, está yendo menos a más en la competición.
La presencia de Mahalbasic les ha dado poder interior en las últimas jornadas. Con Stojanovski, Nachbar y la dirección del canadiense Chery le dan un plus de agresividad que multiplican por mucho cuando actúan de local. Ganar se antoja una empresa muy complicada. De hacerlo habría que buscar adjetivos difíciles de encontrar para definir otro Desafío.
Controlar pérdidas de balón está siendo asignatura pendiente en los últimos partidos. De no hacerlo, las posibilidades de éxito están hipotecadas a un ataque casi inmaculado, algo que no siempre es garantía. El margen de error es amplio para no afrontar el choque de mañana como una exigencia, pero aprovechar la velocidad de crucero que lleva al grupo a tan buena racha es una oportunidad que no debe dejarse escapar. Se antoja un partido muy atractivo e intenso.