Por Fernando Llombet (@fllombet)
No era favorito en la previa. Todos los pronósticos daban como vencedor al Valencia Basket. Sin embargo, el Canarias ejerció de EQUIPO y superó a su rival a lo largo de todo el partido. Dio la campanada y dejó en la cuneta a uno de los aspirantes al título. Y lo hizo destilando un juego colectivo cimentado en un excelente nivel defensivo y con muy pocos errores ofensivos, lo que impidió que los de Vidorreta pudiesen correr y tener ventajas en el juego de cinco contra cinco.
Triunfo histórico para los laguneros que le dan pasaporte para disputar una semifinal que va a acaparar la atención deportiva del sábado de piñata. Si el Valencia era una exigencia, el Real Madrid multiplica por mucho ese cartel. Si hay un conjunto favorito para salir campeón de esta edición copera, ese es el de Pablo Laso.
Un equipo plagado de talento individual, con enorme capacidad para hacer frente a partidos donde el todo o nada es lo que hay en juego. Muchas finales a sus espaldas, con gran ascendencia mediática y, en ocasiones, arbitral como para encontrar fisuras para poderles competir.
Aún y con todo lo expuesto, Iberostar Tenerife seguro que volverá a apostar por un trabajo defensivo muy agresivo, gastando faltas personales y controlando cada posesión para evitar que jugadores como Campazzo, Doncic, Carroll o Causer puedan marcar un ritmo alto que beneficie el mayor fondo de armario de los madrileños. Adivinar otro scouting que el Canarias pueda controlar es enormemente complejo.
Al margen de una previa muy desequilibrada en el pronóstico, quedan por delante cuarenta minutos en los que los nuestros seguro que los afrontarán con la tranquilidad de un deber más que cumplido y con la ilusión de seguir haciendo historia.
Será necesaria la aportación de todos. De aquellos con mayor protagonismo como deben ser los casos de San Miguel, Abromaitis, Ponitka, Vasileiadis o Tobey y de aquellos que, viniendo desde el banquillo, serán determinantes para mantener el marcador ante las rotaciones del Madrid, como suelen ser los casos de Vázquez, Beirán, White o Bassas.
El carácter competitivo en la dirección desde el banquillo de Fotis Katsikaris avalan que se pueda afrontar un choque con opciones. Nadie nos ha dicho que no se puede seguir soñando.