Por @AleixValero
Con nada menos que ocho goles en poco más de 800 minutos (a gol cada 100) y sin haber podido completar ni uno solo de los partidos con el CD Tenerife (10 titularidades, 10 veces sustituido), Juan Villar está viviendo su particular calvario en su primera temporada de blanquiazul.
En mayo cumplirá 30 años el onubense, tildado erróneamente de jugador de cristal, puesto que nunca antes había sufrido tanto infortunio en su carrera como futbolista. En el Tenerife no está teniendo sus primeras lesiones, cierto es, pero tanto como que tampoco se ha roto en todas las temporadas. Le ha tocado aquí y ahora, y justo en su mejor momento, cuando el equipo vuelve a engancharse al tren de la ilusión y cuando había encontrado continuidad y fluidez en su juego, y con la confianza de un entrenador que sí le pone en su sitio. Le toca sin embargo perderse de nuevo mes o mes y medio de competición, con apenas 13 jornadas por delante y, quién sabe, si podrá de nuevo ofrecer esta su mejor versión.
Lo va a notar me temo, y mucho, el Tenerife en esta decisiva recta final. Seis de sus ocho goles los ha conseguido en sus últimos cinco partidos. Un jugador que, desde su posición de extremo ha marcado 10 o más goles en sus últimas cinco temporadas, sin excepción alguna.
10, 18 y 12 (en el Cádiz), 15 y 10 (estos dos años en el Valladolid) había logrado un Villar que estaba cerca de cumplir con sus números, firmando incluso un mejor promedio de goles por minutos jugados.
Aun sabiendo que la plantilla es amplia, talentosa, y con alternativas suficientes para alinear un sustituto de garantías, y que habrá tortas por hacerse con su puesto, e incluso teniendo en cuenta que cuando estuvo disponible con Martí en el banquillo no fue a menudo utilizado en la derecha, lo cierto es que la esperada mejor versión de Suso, su recambio natural, solo podría hacer olvidar la ausencia del 7, aunque el capitán no ofrece los goles y llegada al área que su compañero.
Otras opciones como tirar a Bryan Acosta a la derecha cuando está rindiendo a un nivel excepcional por detrás del delantero, Malbasic, Juan Carlos, Tyronne o cambiar de banda a Álex Mula, es salir perdiendo en cada comparación de un equipo que se ha quedado cojo por ese lado.