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Sangre, sudor y lágrimas

Por @josefelipem

El partido que recordamos hoy no es para estómagos demasiado sensibles ni para personas excesivamente impresionables. Cuando se habla de coraje, de casta, de lucha en el mundo del fútbol muchos se olvidan de un hombre, Terry Butcher, el único futbolista en toda la historia de este deporte que jugó un partido sin parar de sangrar en los 90 minutos que duró. Su foto, con el equipaje de Inglaterra completamente ensangrentado, es uno de los mayores iconos del fútbol.

La historia de Butcher es curiosa desde el inicio. Nació el 28 de diciembre de 1958 en Singapur, pero se trasladó desde muy pequeño a Inglaterra, donde comenzó a jugar a fútbol. Su primera aparición en la Premier League fue con el Ipswich Town, donde jugó de 1876 a 1986. El Ipswich era, por aquel entonces y como otros tantos conjuntos ingleses, un equipo de brega, que basaba su ataque en el aprovechamiento de segundas jugadas y que, sin dar un balón por perdido, era muy complicado de batir.

Sus buenas actuaciones con los Tractor Boys propiciaron su traspaso al Glasgow Rangers, pero, en medio de todo aquello, Terry tuvo la oportunidad de jugar el Mundial de México 86 con Inglaterra. Desgraciadamente para él, en aquella cita fue recordado por ser uno de los jugadores a los que Diego Armando Maradona dribló al anotar el Gol del Siglo.

Aquella espinita debía ser sacada cuatro años más tarde, en Italia 90, aunque para ello el equipo inglés tenía que conseguir su clasificación. El 6 de septiembre de 1989 la expectación en Estocolmo era máxima. Suecia e Inglaterra se jugaban su posible clasificación mundialista y Bobby Robson, seleccionador inglés, había advertido a sus jugadores que era necesario “sudar hasta la última gota”. Butcher se tomó aquello al pie de la letra porque, después de sufrir un choque fortuito con Ekstrom, al ocasionársele un corte en la frente, pidió a los servicios médicos de su selección que le cosieran sobre el terreno de juego para seguir jugando.

Butcher fue cosido y, además, le fue colocado un aparatoso vendaje pero, si el balón llegaba por alto, el bravo central no dudaba un segundo en despejar de cabeza. Eso provocó que la herida se abriera nuevamente y, a pesar de las recomendaciones del médico de la selección de Inglaterra, prefirió seguir jugando. El central acabó el encuentro con el blanco equipaje de su país completamente ensangrentado,  Inglaterra empató a cero y, finalmente, pudo estar en el Mundial de Italia 90. Había nacido una estrella para Inglaterra, el lugar donde se inventó el fútbol y en el que los jugadores valientes acaparan más atención que los técnicos. Además, Butcher era aquel día el capitán de Inglaterra, lo que le dio un halo de misticismo a todo aquello.

¿Qué pasó después?

A día de hoy sería impensable que un jugador pudiera permanecer en el terreno de juego con una herida abierta, pero esas medidas se tomarían tiempo más tarde. A este respecto hay que recordar que Magic Johnson pudo disputar los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 siendo portador de los anticuerpos del SIDA, algo también absolutamente impensable en 2017. El estadounidense participaría en aquellos Juegos casi como un homenaje pero, a partir de ese momento, la norma dice que, sea cuál sea el deporte, cuando un deportista sufre un corte debe ser retirado para ser atendido por los servicios médicos. Si la hemorragia no para, no podrá seguir jugando. ¿Y Terry Butcher? El significado en inglés de su apellido, carnicero, cobró especial relevancia tras aquel encuentro. Ocupó las portadas de todos los medios informativos  y fue admirado hasta el día de su retirada, en las filas del Sunderland, en 1993, aunque ese mismo año jugaría tres partidos con el modesto Clydebank antes de colgar definitivamente las botas. Actualmente entrena al Newport County de la League Two, el equivalente a la Segunda División B española.

La ficha:

Suecia: Ravelli, Larsson, Ljung, Roland Nilsson, Hysen, Engqvist, Ingesson (Stromberg, min 76), Joakin Nilsson (limpar, min 77), Thern, Ekstrom y Magnusson.

Inglaterra: Shilton, Butcher, Pearce, Stevens, Walker, McMahon, Waddle, Webb (Gascoigne, min 72), Barnes (Rocastle, min 76) , Bearsdley y Lineker.

Goles: no hubo.

Árbitro: Hubert Forstinger.

Incidencias: Estadio Rasunda (Solna), ante 38.588 espectadores.