Por @pabloalbelo
En las últimas horas se ha formado un auténtico huracán de opiniones con la decisión de FIFA de sancionar con nueve partidos internacionales y cuatro meses sin jugar con su equipo a Luis Suarez tras la caricia que tuvo con Chiellini en el último Uruguay – Italia. Unos dicen que es algo desmesurado, otros que ejemplar y algunos que se han cebado con los charrúas por no ser una selección de las llamadas grandes. Y creo que todos tienen un poco de razón. Los que opinan que es algo desmesurado no van desencaminados.
Pero claro, lo es porque nunca vemos una sanción así en actos de violencia. ¿Por qué Zidane no fue sancionado por el cabezazo a Materazzi? ¿Quizás porque, como era Francia y Zidane miraron para otro lado? Nunca lo sabremos, pero en comparación con eso, esto es desmesurado. Y también parece algo ejemplar. Hay que erradicar los malos comportamientos en un campo de fútbol y arrancarle un cacho a mordiscos a un rival no parece un buen comportamiento.
Por eso pienso en lo vivido hace unos días en el Estadio de Gran Canaria y me surge una reflexión: el fútbol español está ante una oportunidad única de demostrar que quiere erradicar a los violentos. De dar ejemplo. De levantar la voz de una vez por todas para demostrar que esos comportamientos sobran. Y quiero dejar claro que llegan tarde. Y llegan tarde porque hay campos donde casi un partido tras otro pasa algo, porque un bote de gas lacrimógeno obligó a parar un partido en Villarreal y porque un niño murió en el antiguo Sarriá por culpa de una bengala.
Sin embargo, por algún lado hay que empezar. No se trata de criminalizar a Las Palmas, se trata de que en España empiecen a cambiar las cosas en el fútbol. A demostrar que no todo vale y a entender que no puede haber 300 o 400 personas que hagan el burro para celebrar un ascenso, porque lo que pudo haber ocurrido era una desgracia. El fútbol español tiene ante sí la excusa para hacer las formas de otra manera. No sigamos permitiendo más tropelías y paremos la violencia en el fútbol. Aunque, como siempre, tengan que pagar justos por pecadores. Igual la próxima vez se lo piensan…
P.D. Eso sí, sancionar ahora y hacer la vista gorda cuando pase en Madrid o Barcelona no sirve de nada. Mejoremos el fútbol por completo.