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Salió el sol

Redacción Deporpress | No, no es el conocido tema de Don Omar. Tampoco es el estado actual meteorológico de la isla de Tenerife en tiempo presente. Sin embargo, sí es el estado de ánimo de un CD Tenerife donde el caparazón oscuro deja paso a los primeros rayos de luz.

El fútbol está cargado de cajas llenas de sorpresas. Ramis abría la veda con un once revolucionario que sorprendía tanto a propios como extraños, pero donde el devenir del juego en el Carlos Belmonte le dio la razón. En su segunda salida, cosechó lo que Fran Fernández había sido incapaz de presionar con éxito en su teclado personal: la primera victoria a domicilio.

Cambiaron ciertos detalles respecto a Almería. No la puesta en escena inicial, donde el Tenerife volvió a salir más mandón que su contrario. Esta vez, sin embargo, gozó de ocasiones y no bajó prestaciones en el segundo acto. No acusó errores groseros colectivos o individuales que le costaran puntos, aunque es cierto que también se dieron condicionantes como que el Albacete es, a día de hoy, el peor equipo de la categoría.

Pero hubo un detalle clave que explica el éxito final: el banquillo. El técnico se impuso a Garai en la pizarra, aguantando con los menos habituales para alargar un 0-0, jugando con las prisas y frustración en los manchegos para matarle con dos zarpazos. Y es que tres de los cuatro hombres que entraron de refresco fueron los mejores del partido: Suso Santana, Sam Shashoua y Fran Sol. Ramis ganó la partida de ajedrez desde el movimiento de piezas con tres figuras que acumularon dos goles y otras tantas asistencias.

Porque queda mucho trabajo, pero se transmiten los primeros índices para el optimismo, donde se espera que no se conviertan en mero ‘efecto champán’ cada vez que existe un cambio de entrenador. Un equipo reconocible, con personalidad y que, aunque adolece de una agravante falta de gol, espera solucionarlo a través de la confianza. Una razón para el optimismo fue Fran Sol, pues esta vez sí, recibió en ventaja con un Suso que se manejó como pez en el agua dentro del rol de revulsivo para servir al ariete un balón en bandeja donde sacó cuchillo y tenedor mientras driblaba al portero para cerrar la cuenta: una definición de killer. O los galones de Carlos Ruiz en el eje de la zaga, de los mejores también en el bando blanquiazul; y la confirmación de que el inglés aporta magia en el verde, abriendo una lata que se encontraba entonces atascada.

Pero no es oro todo lo que reluce. Y conviene hacer un ejercicio de memoria: solo es un triunfo. Ciertos futbolistas no terminan de dar un paso adelante, por lo que Ramis debe recuperarlos para la causa y que expriman así su mejor versión. Asimismo, existen déficits en ciertas demarcaciones de la plantilla, donde las salidas no han sido correspondidas con entradas a la misma altura.

Pese a todo ello, ahora el Heliodoro presenta una doble oportunidad: Sabadell y Leganés; Antonio Hidalgo y José Luis Martí. Dos citas donde el CD Tenerife pone la cubertería de anfitrión y que invitarán al resto de espectadores un desenlace donde finalmente la nave despegue de una vez por todas.