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Roscón de Reyes (6-1-15)

Por @beatrizpalmero

Con el día más ilusionante de las fiestas navideñas se da carpetazo a la época de paz y amor y se vuelve a la guerra del día a día. Aunque alguno antes de estas fechas ya estaba empachado de tanto comer roscón de Reyes antes de tiempo a ver si le tocaba el haba a aquel a quien quería hundir y se atragantaba antes de tiempo. Pero de momento, el único que parece que se atragantó fue Bartomeu con la chinita que le dejó Zubizarreta y los compañeros de Canal Sur, que al menos han salido con buen humor tras su traspié en Nochevieja.

¿Y ahora qué? El mercado de invierno dará pie para repetir críticas que, a estas alturas, hemos oído hasta la saciedad. Que si la planificación deportiva, que si la gestión del equipo, que si los fichajes que no han funcionado, que si aquellos a los que no se les ha dado la oportunidad… Sinceramente, antes de oírlas ya estoy aburrida. Creo que es el año que antes he sentido  lo larga que es la temporada y aún no hemos llegado al ecuador. De aquí a junio estoy peor que Bill Murray persiguiendo a Andie MacDowell en un pequeño pueblo de Pennsylvania.

Es cierto que el año tampoco se presenta especialmente ilusionante, aunque no olvido que la temporada anterior, tras la jornada 19 estábamos peor clasificados. Claro que la campaña está siendo bien distinta,  especialmente porque la alegría del ascenso quedó atrás y el recuerdo de Segunda B parece demasiado lejano para ver el lado positivo de las cosas. Ahora hay un no sé qué en el ambiente que dan ganas de salir corriendo. Pero hay algo más que la valentía (que hoy por hoy escasea) para querer quedarse junto a este Tenerife. A mí los Reyes me han dejado algo de ilusión. He visto a un equipo con ganas, serio como otros años, y que ha dejado en 2014 la inseguridad que mostraba durante los partidos. Este Tenerife cree en lo que hace y sabe lo que hace falta mejorar, como bien apuntaba Diego Ifrán. Desde luego que querríamos ver otro Tenerife más fuerte ymejor, pero, aunque el día de la marmota hace que me sea difícil mirar al futuro sin los matices que aporta un humor bastante ácido, sigo expectante, aunque sólo sea porque el amor a unos colores te hace siempre esperar lo mejor. Llámenme optimista. Yo sólo creo que los Reyes hace tiempo que sólo traen carbón dulce.