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Resurrección

Cristo Donate | El C.D Tenerife consiguió, por fin, una victoria muy necesaria en la pelea por no sufrir durante lo que resta de temporada.

Tras una semana donde se cuestionaba la continuidad de Oltra, la primera parte parecía el principio del fin: dos errores defensivos y dos goles del líder en el Heliodoro. Un equipo que parecía hundido y un rival que golpeaba una y otra vez. Un partido que terminó siendo una fotocopia de la remontada ante el Alcorcón en la forma, que no en el fondo.

El equipo de Oltra pudo irse hoy a casa goleado. Pero el rival, por una vez, pareció contagiarse de la falta de pegada de los blanquiazules. Osasuna tuvo la oportunidad de dejar un resultado histórico, pero falló. Y luego Unai García le regaló una vida a los chicharreros con un remate en propia que mejoró cualquier cabezazo de un atacante local durante toda la temporada.

El fútbol es un deporte tremendamente caprichoso. El Tenerife terminó remontando un partido del que apenas puede sacar lecturas positivas a nivel futbolístico. Remontó, ganó, le puso toda la fe del mundo (como siempre) y aprovechó las concesiones de un rival que terminó regalando un partido que tenía ganado. Osasuna perdió el partido porque olió sangre, fue a buscar y terminó por exponerse en exceso en busca de una exhibición. Pecó de valentía.

Como ante el Numancia, el Tenerife no mereció puntuar en el Heliodoro, porque tuvo delante a un rival que, por estado de forma o por calidad, fue superior. Sin embargo, Naranjo (si, por fin Naranjo) decidió que el partido lo iba a ganar su equipo. Ante un equipo que decidió no hundirse en su área, el andaluz encontró un partido hecho a su medida. Y así, en 90 minutos, el partido que empezó siendo la tumba de Oltra terminó siendo la resurrección de Naranjo.