Redacción Deporpress | Sin duda una de las noticias más destacables de este 2019 en el CD Tenerife es el cambio en la dirección deportiva, y las luces y sombras de Víctor Moreno en su gestión en los despachos, decisiones sobre el verde y la relación tan deteriorada con el presidente Miguel Concepción en apenas unos meses.
La situación de Moreno en el Tenerife se asemeja a las fases por las que pasó su antecesor Alfonso Serrano, pero concentrada en apenas un año natural, después de que este pusiera fin a su etapa en los despachos del representativo al poco de despedir a Joseba Etxeberria durante la temporada anterior, y para dejar paso a un nuevo ‘colega’ que hiciera los cambios oportunos en el mercado de invierno pasado.
Así Moreno pudo empezar a reconstruir el equipo a su antojo tras su llegada el 11 de diciembre de 2018. La idea del conquense era la de «despertar el potencial dormido» en el club, como dijo nada más aterrizar, pero en su primera ventana de fichajes matizó que no habría «revolución en la plantilla». Así llegaron en enero Mauro Dos Santos (Leganés), Fernando Coniglio (Huracán), Borja Lasso (Sevilla), Uros Racic (Valencia), Isma López (Omonia Nicosia) para potenciar el equipo dirigido entonces por José Luis Oltra, que no se llegó a sentir nunca del todo cómodo con Moreno, que quería abarcar más espacio en sus competencias de las deseables.
Las salidas de Lucas Aveldaño, Joao, Chilunda y, especialmente, la de Bryan Acosta, permitieron al nuevo director deportivo cerrar un mercado que, sin embargo, no mejoraría las prestaciuones de una plantilla que terminaría entrenado Luis César Sampedro y salvando la categoría en la penúltima jornada.
La venta del hondureño por 2,4 millones de dólares y el pacto con el Valencia CF para el traspaso de Jorge pero manteniendo al central como cedido hasta el final del curso fueron los movimientos más destacados de un mercado en el que solo Lasso de entre los cinco fichajes sigue siendo importante en la actual plantilla, menos de un año después, aunque se perderá prácticamente le resto de la temporada por lesión.
La verdadera prueba de fuego vendría en verano, una vez confirmada la permanencia, por los pelos, de un equipo que resultó ramplón. Eligió Moreno a Aritz López Garai (no era su primera, segunda ni tercera opción) en una apuesta valiente, arriesgada, por la idea futbolística de un técnico que apenas duraría 16 jornadas en el banquillo pese a ser para largo plazo y que acabaría resquebrajando la confianza del presidente Concepción en su empleado, al punto de prácticamente romper la relación profesional. Lo cierto es que los resultados no han dado la razón sobre esta decisión, tomada por la directiva con la opinión en contra de un Moreno que sigue en el cargo, pero que de puertas hacia dentro no cuenta con el respaldo de los que mandan.
Álex Bermejo (Espanyol B), Ortolá (FC Barcelona), Dani Gómez (Real Madrid), Róbert Mazán (Celta Vigo), Shaq Moore (Levante), Álex Muñoz (Zaragoza), Nikola Šipčić (RAD Belgrado), Ramón Miérez (Deportivo Alavés), Samuel Shashoua (Tottenham) y Nahuel Leiva (Olympiacos) fueron las 10 incorporaciones del director deportivo para construir un nuevo Tenerife, que mirara a cotas mayores. Como el propio protagonista resumió: «Se ha trabajado con sentido en la planificación, de acuerdo a un estilo«. Pero lo cierto es que, a día de hoy, de los 10 fichajes incorporados en verano, solo Ortolá, Bermejo y Álex Muñoz cuentan con el cartel de ‘titulares indiscutibles’: tres de 10 (un 30 %), además de Lasso, traído tambien por el director deportivo, pero que como Bermejo en la actualidad, está lesionado.
En definitiva, y en cuanto a materia de fichajes, la reestructuración de la plantilla realizada por Moreno se traduce en la llegada de 15 jugadores de los que solo cuatro pueden ser considerados como titularísimos a la fecha. Además, y aunque Oltra ya estaba en el club, Moreno ha visto sentarse en el banquillo insular a cinco técnicos: El propio Oltra, Sampedro, Garai, Sesé Rivero y Rubén Baraja.
Aunque no lo admitieron de manera pública, la relación entre el presidente y el gestor se rompió tras el cese de Garai, al que Moreno quiso mantener en el banquillo. Las dos semanas de interinidad de Sesé Rivero fueron duras para un Moreno que se apresuró a adelantar que la opción de Baraja fue propuesta por él mismo, y salir al paso de las noticias que advertían que era el Consejo quien decidiría el nuevo técnico.
Lo cierto es que solo con Sampedro (apenas para cuatro partidos), Garai (16) y se supone que ahora con Baraja, Moreno pareció mantener una postura firme en torno a la continuidad de estos en el banquillo, pero tendrá una nueva, y tal vez última, oportunidad en el mercado de inverno que se abre en este nuevo año 2020.