Redacción Deporpress | En puestos de descenso con solo 19 puntos cierra este 2019 un CD Tenerife pobre, sin alma ni fútbol, y que seriamente oposita al descenso a Segunda División B. Un año para olvidar el de los blanquiazules, que, una temporada más, juraron hacer propósito de enmienda tras acabar la anterior a principios de verano salvando, in extremis, la categoría.
Con 50 puntos finalizó el curso 18/19 el representativo, que le bastaron para no caer al pozo del fútbol de bronce en un final de campaña triste, y que terminó Luis César Sampedro en el banquillo. No fue hasta la penúltima jornada, en Lugo, cuando se selló de manera matemática la permanencia, con un empate de conveniencia para ambos, que conservaban así el fútbol profesional en sus ciudades.
Fue este un año en el que José Luis Oltra volvió al banquillo insular para seguir sumando partidos como tinerfeñista y continuar liderando la clasificación de entrenadores con más partidos en el Tenerife, aunque pasó con más pena que gloria tomando el relevo de Joseba Etxeberria, ejecutado en la jornada 5. El rompecabezas iría a más puesto que Alfonso Serrano terminaría su segunda etapa como director deportivo pocas semanas después, y el Consejo le confiara el proyecto deportivo a Víctor Moreno, que llegaba plagado de algoritmos y frescura a la isla.
Con él llegaron Dos Santos (Leganés), Fernando Coniglio (Huracán), Borja Lasso (Sevilla), Uros Racic (Valencia) e Isma López (Omonia Nicosia), de los que solo Lasso tiene continuidad en el equipo, aunque será baja casi hasta el tramo final de competición por una fractura en el peroné y Dos Santos e Isma López tienen las puertas abiertas para salir menos de un año después.
El Tenerife entró al año 2019 con 19 puntos, uno más que el actual y, al contrario que este, se mostraba más fuerte en casa que fuera. El Córdoba rompió la imbatibilidad en el Heliodoro en el año natural (0-2) en febrero, enlazando siete partidos entonces sin ganar (salvo el triunfo administrativo del Reus).
La remontada contra Osasuna en un partido que acabaría con victoria tinerfeñista 3-2 al entonces líder espoleó los ánimos, pero el equipo se volvió a caer, llegando a la crucial visita al Rayo Majadahonda, a tres puntos de los madrileños. El 1-3 (era la jornada 34), calmó las aguas, pero no duraría mucho, y tras la derrota 2-1 en Granada en la 38ª fecha, Moreno prescindió de Oltra, al que quiso despedir incluso antes, para colocar a Luis César Sampedro de cara a los últimos cuatro partidos.
Más que por méritos propios el Tenerife acabó salvando la categoría por deméritos de los rivales. Sampedro debutó encajando una inquietante goleada (3-0) en Elche, que el equipo arregló ganando después (2-1) al Real Oviedo y firmando una semana después ese empate ‘pactado’ en Lugo que salvaba a ambos.
El director deportivo empezó su primer proyecto de cero en el Tenerife haciendo un auténtico lavado de cara al equipo, removiendo los cimientos. Contrató a un verde López Garai en los banquillos, con una propuesta vistosa, alegre, del estilo de Moreno…aunque no duraría mucho.
En cuanto a la plantilla, llegarían una decena de nuevos jugadores: Bermejo (Espanyol B), Ortolá (FC Barcelona), Dani Gómez (Real Madrid), Róber Mazán (Celta Vigo), Shaq Moore (Levante), Álex Muñoz (Zaragoza), Nikola Šipčić (RAD Belgrado), Ramón Miérez (Deportivo Alavés), Samuel Shashoua (Tottenham), y Nahuel Leiva (Olympiacos), de los que solo tres de ellos (Ortolá, Álex Muñoz y Bermejo) son claramente titulares.
La temporada 2019/20 hasta este parón de Navidad es bien conocida por los seguidores: un fiasco. Fútbol atrevido, al ataque, con Garai apostando por un 1-4-3-3 que tuvo que ir replanteándose para terminar por el clásico 1-4-2-3-1 con el que terminó precipitadamente su estancia en la isla.
El comienzo sin embargo fue ilusionante, con un equipo capaz de hacer este curso lo que no lograba los anteriores: tener un sello propio, una identidad, e incluso ganar con suficiencia a domicilio (Albacete y Lugo). Pero los resultados en el Heliodoro (solo una victoria) condenaron al Tenerife a pesar de las buenas intenciones del modelo.
Garai llegaba para un proyecto a largo plazo, pero la directiva, nerviosa, prescindió del entrenador tras un empate meritorio contra el Cádiz en el Heliodoro, donde el equipo no funcionaba eso sí. Con la grada en contra hubo cambio de técnico precipitadamente, y tras dos largas semanas de interinidad de Sesé Rivero y el balsámico triunfo en Gijón, llegaría Rubén Baraja, en las antípodas del pensamiento de Garai.
Derrota fea en Málaga, otro empate en casa (Alcorcón) y otro traspié, más feo y peligroso en Riazor cierran este 2019 ruinoso dentro del campo de los tinerfeños, que han visto pasar ya cinco entrenadores (Oltra, Sampedro, Garai, Sesé y Baraja).