Redacción Deporpress | El CD Tenerife cierra este 2018 igual que lo cerró el año anterior, en el que pasó de intentar repetir gesta de pelear por el ascenso a un tramo inicial de competición que lastró a un equipo que, una vez más, llega a penar por la categoría. Es decir, con unos números pobres y otra vez una primera vuelta de campeonato que condena todo el año.
A pesar de imponerse en el primer partido del año a domicilio ante el Albacete, la era de José Luis Martí llegaría pronto a su final, para ser reemplazado por Joseba Etxeberria, con un gran cartel como jugador pero apuesta tan arriesgada como la del balear anteriormente.
El Tenerife entró a 2018 con 26 puntos en 20 jornadas, mientras que cierra el año con solo 19 en otras 19; es decir bastante peor. Por aquel entonces llegaron fichajes como el de Luis Milla, criticado por muchos tras desembolsar el representativo 500.000 euros al Fuenlabrada para su incorporación, cantidad que parece irrisoria visto su rendimiento actual. También llegó al equipo Álex Mula cedido del Málaga y terminó dejando una grata impresión, aunque fue de más a menos, como el equipo, en la segunda vuelta.
Después de esa primera victoria en Albacete, los de Martí solo fueron capaces de sumar un punto en cuatro partidos, tomando entonces la determinación Miguel Concepción, a consejo tardío de Alfonso Serrano, de precipitar el relevo en el banquillo el 4 de febrero, pero ya parecía tarde para encauzar el rumbo.
Lo cierto es que el Tenerife de Martí y Etxeberría durante el primer semestre solo llegó a ser noveno en dos jornadas de la competición como puesto más alto, aunque coqueteó con pelear por el play off tras enganchar una racha de 13 sobre 15 puntos posibles nada más aterrizar el vasco y después de caer en Soria (2-0), derrotar consecutivamente a Lorca, Osasuna y Sevilla Atlético.
Pero se atascaron los insulares sumando solo dos puntos de los siguientes 15, diciendo adiós virtualmente a sus opciones de reengancharse a una aspiración que parecía imposible en enero. Hasta el propio Etxeberria se quejó de la falta de ambición de jugadores y entorno blanquiazul durante esa mala racha, pero ya no hubo reacción.
La mejoría mostrada por el equipo tras la llegada de Etxeberria no permitió que los números puedan ser catalogados como buenos durante el año natural. De los 22 partidos de Liga jugados con Martí, Etxeberria y Oltra al frente, los insulares solo han sumado 33 puntos, pobre bagaje para un equipo llamado a competir por los seis primeros puestos en la campaña pasada con Longo, Malbasic, Casadesús, Villar, Juan Carlos, Milla, Mula…en sus filas, y que a pesar de las salidas en verano todos colocábamos como candidato a los puestos altos otra vez en la presente.
De nuevo hubo que recomponer una plantilla mermada por la salida de los jugadores con más talento ofensivo del equipo, y parecía acertar Serrano con las llegadas de Naranjo o Nano, pero con otras apuestas como Joao o Chilunda que no han cuajado y otra como Undabarrena que parece acertada para un equipo en el que desapreció el pivote más habitual de las últimas temporadas. Sin Vitolo y con Aitor Sanz lesionado de gravedad, el timón fue entregado a Milla, y Undabarrena y Acosta, además de la versatilidad de Alberto, debían hacer funcionar a un equipo que ha quedado seco de goles tras las marchas de Longo, Casadesús y Villar.
El mal inicio de temporada precipitó el adiós de Etxeberria. Tras perder en casa ante el Reus en la quinta jornada, y a pesar de ser el mejor partido de los blanquiazules durante esta campaña, Serrano destituyó al de Elgoibar certificando la escasa confianza que ya tenía incluso antes de ofrecerle la renovación.
Ni aun así mejoraron los tinerfeños con el regreso de José Luis Oltra, cuya llegada apaciguó las siempre turbulentas aguas del entorno insular. Concepción y Serrano escenificaron la salida del director deportivo antes de tiempo, librando al vallisoletano de la complicada papeleta de retocar el equipo en este mercado de invierno que se abre en enero.
Con el equipo solo dos puntos por encima del descenso, le toca a Víctor Moreno dar salidas y encontrar soluciones imaginativas para recomponer un proyecto deportivo que repite fracaso, encomendándose la afición a que enero resuelva unas carencias que no parecía tener la plantilla antes de iniciar la competición.