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#Resumen2018 La familia aurinegra renueva sus ilusiones en 2018

Redacción Deporpress | Hablar del Iberostar Tenerife es hacerlo de una familia. De un club en constante crecimiento. De una entidad obsesionada con una ambición sin límites para colocar el baloncesto tinerfeño en la cota más alta. Sin ponerse barreras ni impedimentos. En su séptima temporada en la élite del baloncesto español, los canaristas siguen presumiendo de su nivel ascendente durante las últimas campañas. Cada vez más, cada vez mejor.

Y así concluye el 2018 de una familia que quiere nuevos retos, con un año que no ha sido tan positivo como el 2017 pero que invita al optimismo: porque esto parece ser el comienzo y no el final de un bonito recorrido. Este año ha supuesto un refuerzo de la credibilidad del Canarias como proyecto de club. Éxitos continuados tanto en la competición doméstica dentro de la ACB y Copa del Rey, así como en Europa, con el paseo de un escudo por algunos de los mejores pabellones europeos en la Basketball Champions League.

Las interrogantes con el nuevo proyecto después de un 2017 plagado de éxitos se disiparon con la llegada Fotis Katsikaris al banquillo. El aterrizaje en la Isla del técnico heleno reemprendió el rumbo dubitativo que había trazado el entrenador bosnio: Nenad Markovic. El Canarias regresó nuevamente a un estado óptimo de salud para rubricar un papel más que digno en las diferentes competiciones.

La afición aurinegra volvía a disfrutar del mejor baloncesto. Despejaba sus miedos. Disfrutaba del momento. La condición de estar entre los siete primeros mejores durante el primer tramo de ACB otorgaba billete directo a la Copa del Rey. Con Gran Canaria como sede, la hinchada del Canarias disfrutaba nuevamente del caviar baloncestista de su equipo para soñar con todo, dando la sorpresa en cuartos con la eliminación sobre Valencia Basket. Sin embargo, en semifinales, le tocó bailar sobre la cancha con el rival menos apetecible: el Real Madrid. Los de Pablo Laso desecharon el sueño de una primera final copera, imponiendo su condición de favorito. Pero que les quitaran lo bailado.

Peor sabor de boca dejaba la Basketball Champions League. Con el cartel de máximo favorito como vigente campeón, el Iberostar Tenerife no renunciaba a nada, pero siendo consciente de la dificultad de repetir éxito. Quizás, la mayor decepción fue caer tan pronto cuando las expectativas eran mayores: en octavos de final, frente a un rival nacional, el UCAM Murcia.

Haber llegado octavo a la meta en la carrera de fondo de liga regular de ACB tuvo nuevamente premio: participar en los playoffs por el título. Pero nuevamente, el Canarias se topaba ante un rodillo sobre el tapete: el Real Madrid. Verdugo en Copa del Rey, los blancos redundaban en la maldición para avanzar hacia semifinales con un 2-0.

2018 también ha supuesto la repatriación de ídolos recientes pero eternos para la historia en este club. Aniano Cabrera daba el mayor regalo a la afición aurinegra con el esperado regreso de Txus Vidorreta como director de orquesta. El vasco regresaba del Valencia Basket para redirigir una nave tinerfeña que condujo con maestría durante tres años. Y ese caramelo vendría acompañado meses más tarde con otro retorno de buen recuerdo local: la figura del americano Davin White.

Se cierra un 2018 ilusionante, pero se abre la veda para un 2019 con billete directo para mantener el sueño vivo e intacto. Vidorreta, San Miguel, Staiger, Iverson, Richotti, Gielo, Niang, Brussino, Bassas, Saiz, McFadden, Abromaitis, Gillet, Beirán y White tienen mucho que decir sobre la cancha. Que llegue ya el nuevo año. Vivos en todas las competiciones, el Iberostar Tenerife quiere abonarse por tercer año consecutivo a la Copa del Rey y a los playoffs por el título, además de recuperar credibilidad en Europa con otro papelón en la Basketball Champions League. Como reza el lema del club: LA FAMILIA RENUEVA.