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#Resumen2014 El Uruguay asciende al cielo, para vivir un infierno

Redacción Deporpress | La gloria y el infierno. Esos son los sabores paladeados por el Uruguay Tenerife durante este 2014. Después de que el año anterior fuera ‘repescado’ administrativamente tras haber caído a la Segunda División B, el grupo preparado por Francis Arocas no solo se mantuvo en Segunda, sino que logró un hito que no se vivía en Tenerife desde tiempos del Iberia Toscal.

El domingo 1 de junio de 2014 estará grabado a fuego en la historia del club celeste, que sufrió y gozó en un repleto Palacio de los Deportes de Santa Cruz, con más de 4.500 almas animando, de un ascenso cimentado en un bloque, un vestuario que fue una familia durante una temporada 2013/14 de ensueño.

El Elche fue el último rival a superar antes de formar parte de la Primera División de la Liga Nacional de Fútbol Sala. Con una victoria para cada equipo, el ascenso tuvo que decidirse en un tercer partido en Tenerife. El factor campo iba a resultar vital para que los de Francis Arocas lo consiguieran.

En el primero de los enfrentamientos ante los ilicitanos, el Uruguay sufrió una ajustada derrota (5-4), obligándole a conseguir el triunfo una semana después para forzar un tercer partido. El viernes 30 de mayo, los tinerfeños consiguieron, también con sufrimiento y por un idéntico 5-4 al del primer enfrentamiento, eso sí, tras ir perdiendo 3-4 teniendo que remontar a pocos minutos del final, forzar el definitivo desempate, programado para el siguiente domingo.

Dos años después de lograr un meritoria ascenso a Segunda División, 40 minutos separaban al Uruguay Tenerife de la gloria. Tocaba sufrir, pero el equipo y la afición respondieron. Ayose Suárez, apenas dos minutos después de comenzar el partido marcaba el primero de los goles como credencial al Elche de que les esperaba un infierno. Pero los ilicitanos, lejos de amilanarse, respondieron con un empate tempranero antes de que llegara el festival chicharrero. Pedro Toro, Kike Barroso, Jacinto y Carlos Corvo arrollaron como un tren de mercancías para establecer un 5-1 a seis minutos del final del partido que provocó la ola en las gradas, celebrando el ascenso antes de materializarse. Con 6-2 en el marcador, y los jugadores en perfecta comunión con el repleto Palacio, los visitantes acortaron distancias hasta el 6-4 definitivo, tras el que la locura se desató, dejando unas imágenes imposibles de olvidar, que quedan para el recuerdo de una primera mitad de año 2014 para enmarcar.

Recibimiento por parte de las autoridades, festejos mil, campaña de abonos exitosa…todos los condicionantes se daban para disfrutar de una histórica vuelta a la élite del fútbol sala tinerfeño. El apoyo era total…hasta que llegó el escándalo, la manzana mordida y que destapó, con máxima crueldad un episodio de pesadilla que acabaría por condenar el futuro deportivo del Uruguay y quién sabe si el institucional.

El viernes 24 de octubre de 2014 también será recordado como el día más triste y negro del Uruguay Fútbol Sala. Fue el día en el que se conoció la detención del entonces presidente del club, Andrés Pedreira por unas irregularidades contables en su cargo en la gerencia del Sinpromi, y que afectaban de lleno al equipo.

Con el equipo rumbo al sur para jugar el partido de Liga ante Ribera Navarra en Adeje, por no  poder hacerlo en Santa Cruz debido a los desperfectos ocasionados por el temporal del 19 del mismo mes, saltó la noticia que acabaría por dinamitar la marcha deportiva e institucional.

Unos días antes, el 20 de octubre, se inició una investigación interna del Sinpromi que finalizaría con una acusación formal contra Pedreira, al que se le acusaría de apropiarse indebidamente de una cantidad que oscilaría en torno a los 600 mil euros, de los que aproximadamente 80 mil serían destinados de forma directa a la financiación del club que él mismo presidía.

Pedreira admitiría las acusaciones asumiendo su responsabilidad, dejando de ser presidente de la entidad a la que dejó huérfana por su modelo presidencialista. Su mensaje era claro: “Les he decepcionado, ahora toca luchar”. Y así está siendo. Con el esfuerzo de una directiva prácticamente novel, en muchos casos ajena a las decisiones de su presidente, intenta salvar la categoría reduciendo al mínimo, prácticamente a cero, los gastos de estructura.

Poco a poco el club se fue desmembrando, empezando por los jugadores más destacados que vieron comprometida su situación económica en caso de permanecer. Así, Carlos Corvo y Lolo Suazo, máximos goleadores hasta el momento, abandonaron la nave celeste. Las negociaciones a la baja con los componentes de la plantilla ante el agujero en la tesorería provocó la salida masiva de unos atónitos jugadores. Víctor Suazo, Kike Barroso… a cuentagotas el Uru se descomponía. Loable esfuerzo recaudatorio llevar el choque ante Inter Movistar al Santiago Martín. Pero ni con la respuesta de los aficionados se salvaba la comprometida situación.

Ayose Suárez, buque insignia del equipo, ponía rumbo a Italia, pronto le acompañaría el gomero Javi Rodríguez. Jesús Murga, Iago Barro y Luis Jara, de una tacada, también tuvieron que decir hasta luego al Uruguay. Especialmente emotiva fue la salida del guardameta gallego. El círculo se cerró con la dimisión del entrenador Francis Arocas, que aguantó en el cargo hasta que tuvo fuerzas, hasta el pasado día 22 de diciembre, siendo reemplazado por un técnico de la casa, Ruyman Cabello, que tiene ante sí el reto de obrar un milagro, Lograr la permanencia con un equipo a coste cero, con chicos de la cantera, que hasta hace nada jugaban en Segunda División B. Una cosa está clara, el Uruguay devolvió la ilusión a muchos aficionados al deporte en la isla, volvió a llenar el Palacio de Santa Cruz, y tiñó de celeste el deporte tinerfeño en 2014.