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#Resumen2013 ¡¡¡Sí, sí, sí… el ‘Tete’ ya está aquí!!!

Redacción Deprorpess | El 5 de junio de 2011, en Las Palmas, en un partido que ningún blanquiazul recordará especialmente por el final trágico que supuso aquella temporada, el CD Tenerife perdía la categoría de plata del fútbol español, en una de las peores campañas que se recuerdan en la etapa moderna del cuadro insular. Sería la última vez que un jugador del Tenerife luciera en su manga el logotipo de la Liga de Fútbol Profesional. Desde entonces, 730 días de calvario pasaron hasta que, por fín, la afición blanquiazul pudo cantar bien alto que su equipo había retornado a Segunda División.

La travesía no sería sencilla. Tras el chasco ante la Ponferradina en el primer intento, el objetivo era claro: ser primero. Y lo fue 35 de las 38 jornadas, sin duda una magnífica trayectoria que merecía un premio. Aunque lograrlo no fue fácil. Sin embargo, después de la victoria en Oviedo por 1-2, con aquel recordado gol de Alberto desde más de 50 metros, el conjunto insular superaba su último escollo difícil antes de confirmar que sería primero de grupo. En el camino, la derrota en casa ante el Alcalá (0-1), en lo que supondría la primera actuación de Roberto con el primer equipo; y el empate final en Salamanca (2-2), partido que será recordado como el último partido de los charros de sus 91 años de historia, antes de que desapareciese el pasado verano.

Aun quedaba lo más difícil. El sorteo deparó un Jaén – Alavés como primera eliminatoria, hasta que el bombo caprichoso lo dejó claro: Tenerife – Hospitalet, la ida en el Heliodoro y la vuelta en la Feixa Llarga. Las cábalas y las estadísticas de todo tipo empezaban a sucederse, desde qué mal jugartelo todo fuera de casa, hasta el siempre recurrente siempre que subimos lo hacemos fuera de casa. Por tanto, quedaba encomendarse al fútbol. Y el Tenerife quería solucionarlo por la vía rápida. Ante la atenta mirada de más de 16.000 personas en el Heliodoro, Luismi Loro templó sus nervios y puso un balón casi imposible en la escuadra de Craviotto. Primera alegría antes de que Raúl Llorente ejerciera de Leo Messi dejando rivales por el camino y poniendo el segundo, en una fiesta a la que se unió David Medina con otro golazo que sentenciaba casi la eliminatoria. Y el casi es porque Osado quiso darle vida al partido de vuelta.

Y vaya si se la dio. El 3-1 amenazaba en el partido de vuelta, donde más de 1.000 blanquiazules se desplazaron para animar en los suyos en la difícil tarea de aguantar las embestidas de los catalanes jugando como locales. A los 55 minutos, el tiempo se detuvo. Cirio ponía el 1-0 y llenaba de suspense el choque. El Hospitalet no dejó de insistir y Aragoneses sacó los guantes para imponer categoría y experiencia. En más de una ocasión, el banquillo visitante saltó al césped para pedir a los suyos que lo dieran todo desde la grada. Pasaron los minutos, Álvarez sacó todo el armamento, pero con un gol no les fue suficiente. Vicente Moral hizo un amago de dar por terminado el partido. Se equivocó y a los dos minutos pitó definitivamente. El Tenerife invadió el campo, invadió los corazones de una isla y levantó la mano: Adiós a la España profunda del fútbol español. El Tenerife estaba en Segunda.

Esta temporada, después de numerosos cambios en la plantilla, el objetivo es la salvación a toda costa. Una victoria en nueve jornadas fue el balance inicial de un equipo que parecía no coger el rumbo de la competición. Sin embargo, tras ganar en Ponferrada, los blanquiazules acumularon ocho partidos sin perder, incluída una extraordinaria victoria por 3-0 ante la UD Las Palmas, en la primera vez que se enfrentaban de manera oficial desde aquel 5 de junio de 2011. Dos derrotas han puesto el punto y final deportivo a 2013, pero el Tenerife se mantuvo fuera de los puestos de descenso. Ahora, toca mantener la regularidad y desear para este 2014 que el conjunto blanquiazul no vuelva a pisar jamás una categoría a la que nunca debió haber descendido. En el recuerdo positivo quedará el viaje a Hospitalet, el avión del regreso con los insulares celebrando por todo lo alto el ascenso y cómo lo celebró un Aeropuerto Reina Sofía repleto de aficionados. Esperemos que la próxima vez, sea para celebrar un ascenso a Primera División.

P.D. Sin duda, la salvación y permanencia en Segunda será el mejor regalo que se le puede ofrecer a Ricardo Siverio. Sirvan estas líneas para recordarle al menos como uno de los consejeros que llevó de nuevo al club a la categoría de plata, y que sigue, seguro, sufriendo con su Tenerife esté donde esté.