Redacción Deporpress | Con ese toque especial que le da José Antonio Felipe a cada una de sus narraciones balompédicas, República del Fútbol nos acompañó durante todo 2013 con historias de lo más variopintas, repletas de interés y que se han convertido en parada, casi obligatoria, para un buen número de lectores de Deporpress.
Así, enero de 2013 arrancaba con Los hinchas que construyeron su propio estadio donde se cuenta que «a la sombra del Hertha creció el Union Berlín. Siempre se ha considerado al Hertha el club de la élite berlinesa y al Union como al de la clase trabajadora, por lo que su masa social ha sido siempre vinculada a los segmentos más populares de la sociedad. Huyendo del ‘fútbol- negocio’, en noviembre de 2011 se encontraron con un importante problema: debido a sus deudas tenían que llegar a un acuerdo para ver si vendían o no el Alte Försterei, su estadio».
Luego llegó el momento de conocer la cruel historia de Edgardo Andrada, Portero y torturador cuya «historia era tan desconocida como terrible: Andrada comenzó su participación en los grupos de tareas que secuestraban personas mientras jugaba en Colón de Santa Fe y en Renato Cesarini de Rosario, entre 1977 y 1982. Los domingos actuaba en Primera División y en la semana ofrecía sus servicios a las fuerzas represivas que se movían fuera de la ley. Era portero y torturador». El 31 de enero, José Antonio Felipe nos transportó hasta Mieres para conocer Un escudo vestido de luto: «El escudo del Caudal de Mieres no fue siempre como el actual. Antes, en tiempos pretéritos, lucía orgulloso una corona que simbolizaba la condición otorgada de real. Pero todo aquello cambió, su motivo fue político».
Febrero de 2013 nos trajo dos nuevos relatos, el primero con el título Judíos y racistas: «Zaur Sadaev y Dzhabrail Kadaev son chechenos. Hasta hace dos semanas defendían la camiseta del Terek Grozny ruso y no pasaban de ser dos jugadores discretos dentro de la máxima división rusa. Sus nombres saltaron la pasada semana a los medios de comunicación cuando se anunció su fichaje por el Beitar Jerusalén, los aficionados radicales de este club incendiaron la sede del mismo. El motivo: Zaur y Dzhabrail son musulmanes». Luego le llegaría el turno a Salva Ballesta, el último Nacional.
Marzo pasado nos acompañó con un Di Canio no cambiará… Tiempo atrás, «hace varios meses hablamos de Paolo di Canio, exfutbolista conocido más por su tendencia política que por sus capacidades dentro de los terrenos de juego. Miembro fundador de los Irriducibili de la Lazio, el grupo ultra de la entidad romana, Paolo jamás renunció a su ideología fascista, que trató de ocultar de manera hábil añadiendo siempre que jamás había entendido el racismo como una opción. En su labor de jugador no le perjudicó del todo, pero todo cambió cuando decidió ser entrenador».
Con el conflicto entre ambas Corea de nuevo latente, y con Japón en el punto de mira internacional, Un nipón en Corea del Norte se convirtió en 2013 en una lectura de lo más recomendable. Así empezaba esta nueva entrega de República del Fútbol: «A pesar de lo que muchos piensan, no nació en la República Popular de Corea, sino en Japón. Su madre lo crió en una colonia estalinista y él siempre escuchó que el comunismo era la única opción para que los hombres fueran felices lejos de la doctrina capitalista. Esa es la historia que está detrás de Jong Tae-Se, el jugador de Corea del Norte que llora cada vez que suena el himno de su país antes de los encuentros».
Luego, con Esos odiados porteros… (Parte I) y El portero santo (Parte II) llegamos a mitad de año. Todavía quedan muchas historias por contar. Así, en pleno período estival, llegó el momento de hablar de uno de los tres actuales aspirantes al Balón de Oro 2013: La fe que hizo grande a Bilal Yusuf Mohamed. El cine desde otro punto de vista, o por lo menos con uno de esos actores que hizo carrera en Hollywood, y que asistió a El día que se quedó sin estadio Schwarzenegger.
Se comenzaba a vislumbrar el final de 2013 y todavía José Antonio Felipe, comunicador en Onda Cero-Teide Radio y Diario de Avisos, nos deleitaría con tres nuevas narraciones. Una de ellas con el sugerente encabezado: Levski, el revolucionario que dio nombre a un equipo. Más adelante le llegaría el turno a Bruno Neri, el futbolista partisano: «Lo recuerdan en la Fiorentina y el Torino, los dos clubes más importantes en los que jugó, y en Faenza, ciudad de la Emilia Romagna italiana en donde el estadio lleva su nombre, como un sensacional futbolista y un hombre íntegro que siempre defendió aquello en lo que creyó. Curiosamente, se le conoce más por su pasado revolcuionario que por el fútbol en muchos aspectos. Por ejemplo, su lápida reza que fue «comandante partisano», antes que futbolista. Así fue la apasionante vida de Bruno Neri«.
Para concluir 2013: …y los burros volaron. Así comenzaba este singular y último relato del citado año: «Sábado, 23 de noviembre de 2013. En el estadio Marc’Antonio Bentegodi no cabe un alma. Hellas y Chievo Verona protagonizan el derbi de la ciudad. En el minuto 90, un balón le llega a Lazarevic. El delantero esloveno anota el único tanto del encuentro. El Chievo se imponía a domicilio al Hellas. Los seguidores del segundo equipo de la ciudad saltaban de alegría rodeados de innumerables muñecos de burros con alas. Aquello, aunque muchos no lo supieran, tenía un significado muy especial…»