Por @josefelipem
Las heridas de lo sucedido en el Mundial del 74 que abarcamos la pasada semana tardaron mucho en cerrarse para los neerlandeses y, 14 años después, la rivalidad se recrudeció. La Eurocopa de 1988 estuvo organizada por Alemania y contó con solo ocho selecciones participantes. Los teutones, una vez más, partían como favoritos, pero los Países Bajos, con Marco Van Basten a la cabeza, parecía la mejor alternativa a los de Beckenbauer.
Alemania quedó encuadrada en el grupo A, junto a Italia, España y Dinamarca. Los anfitriones empataron con Italia, pero se impusieron a España y Dinamarca por el mismo resultado (2-0), avanzando, directamente, a semifinales. Los Países Bajos fueron segundos del grupo B por detrás de la URSS tras ganar a Irlanda y a una decepcionante Inglaterra.
La semifinal entre Alemania y Países Bajos servía para volver a poner en primera plana aquella rivalidad tremenda, en la que la Segunda Guerra Mundial volvía a estar presente para unos y otros. Hamburgo sería la sede para aquel encuentro y la ciudad portuaria fue tomada por las fuerzas de seguridad para evitar cualquier tipo de incidente. El hooliganismo ya había aparecido en Europa, por lo que Hamburgo estaba en el punto de mira de todos. Los holandeses llenaron la ciudad de pegatinas con la inscripción “Abuela, he encontrado tu bicicleta” en una nueva referencia histórica al nazismo. Cuando los nazis tomaron el poder en los Países Bajos tomaron fuertes represalias con los judíos y con aquellos resistentes que le hicieron cara. Hubo mucho colaboracionismo en el país, pero su Resistencia, a pesar de contar con menos popularidad, por ejemplo que la francesa, siempre estuvo en primera línea de batalla. Para evitar que la Resistencia pudiera organizarse, los ocupantes empezaron a ocupar las bicicletas de todos los ciudadanos, el medio de transporte más popular del país, de ahí las pegatinas de los aficionados naranjas.
EL 21 de junio de 1988, en un Volksparkstadion abarrotado, Alemania tuvo claro que frenar a Ruud Gullit sería una de las claves. Beckenbauer situó con él a Borowka, pero aquello no funcionó. El característico delantero de las trenzas rastas firmó un gran encuentro junto a Marco Van Basten, a pesar de que en los primeros 45 prácticamente no hubo ocasiones de gol. En la segunda mitad, Matthäus adelantaría a Alemania antes de que Ronald Koeman pusiera la igualada en el marcador. El encuentro lo decidiría Van Basten, que culminó un pase de KIeft tras dejar atrás por velocidad a Jürgen Kohler.
La final se recuerda por esos igualados, y emocionantes, últimos minutos, pero también por el gesto de Ronald Koeman una vez acabado el encuentro. El que fuera jugador del FC Barcelona, tras aceptar cambiarse la camiseta con Olaf Thon, se dirigió hacia la zona de aficionados de su país e hizo el gesto de limpiarse el culo con la camiseta. Koeman despertó las iras de los aficionados y la prensa local, e incluso el mítico portero Hans Van Breukelen recriminaría su acción públicamente.
Pero hubo una parte, quizás importante, de público naranja que aplaudió aquello. Años atrás aún recuerdan en los Países Bajos las palabras de un excombatiente de la Segunda Guerra Mundial: “Ellos nos ganaron una guerra, sí, pero, bien visto, nosotros le pudimos ganar otra”.
¿Qué pasó después?
Aquel gesto acompañó a Koeman cada vez que jugó en Alemania. El jugador pediría perdón tiempo más tarde, e incluso de justificaría diciendo que los Países Bajos llevaban 32 años sin ganar a Alemania y que todo fue fruto de la alegría. Van Breukelen seguiría en sus trece, reconociendo que su compañero “no supo ganar” y Alemanía esperaría una nueva oportunidad para clamar venganza. No sería mucho más tarde, sucedería en un duelo con más simbolismo si cabe y dejaría, también para la historia del fútbol, otro gesto icónico. Pero eso será la semana que viene.
La ficha:
República Federal Alemana: Immel, Brehme, Kohler, Herget (Pffluger, min 49), Borowka, Mill (Littbarski, min 79) Matthäus, Völler, Thon, Klinsmann y Rolff.
Países Bajos: Van Breukelen, Van Tiggelen, Ronald Koeman, Van Aerle, Vannenburg, Mühren (Kieft, min 58) Gullit, Van Basten; Erwin Koeman (Suvrijn, min 89) Frank Rijkaard y Wouters.
Goles: 1-0, min 55: Matthaüs. 1-1, min 74: Ronald Koeman. 1-2, min 88: Van Basten.
Árbitro: Ioan Igna (Rumanía). Mostró tarjeta amarilla a Van Breukelen.
Incidencias: Volksparkstadion de Hamburgo, ante 61.200 espectadores.