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Reset

Por @juanjo_ramos

Utilicé el término “resetear” por primera vez durante la transmisión radiofónica del TenerifeNástic de Tarragona del pasado domingo. Fue tal el potaje que cocinó Raúl Agné con su alineación y planteamiento que vimos en la primera parte a un equipo plano e inseguro. Es verdad que no sufrió defensivamente. Puede que porque se concentró en borrar de la memoria colectiva los seis goles encajados en Soria una semana antes. Pero casi nunca robó donde hace daño ni produjo fútbol para buscarle las cosquillas al rival.

Por si fuera poco, la reacción del técnico tras el 1-0 fue un desastre. Si el equipo no supo manejar dentro del terreno de juego la situación, él la empeoró con los cambios desde fuera. Me preguntaba la semana pasada si las dudas habían calado más en los futbolistas o en su jefe y, visto el primer tropiezo del Heliodoro, queda claro que en el segundo.

Agné demostró que no hay un plan preconcebido, más allá de cuatro retazos que pueden valer en situaciones de tensión. En pretemporada se jugó a una cosa que no vale para la Liga, en Soria a otra y ante el Nástic a otra. En la elección de jugadores tampoco ha estado especialmente fino con el criterio. Omar Perdomo, el mejor del primer partido, fue suplente en el siguiente. Suso, que reconoce no estar al cien por cien, titular. La explicación es que tiene que coger la forma jugando. Pero esa conclusión no sirve para Tommy Martínez no se sabe muy bien por qué. Germán tuvo una segunda oportunidad en casa, pero Aurtenetxe fue sacrificado a las primeras de cambio. Y eso que el vasco, a diferencia de su compañero, acaba de llegar y le falta ritmo. Los dos delanteros, Pedro Martín y Cristo González, estuvieron flojos en el debut. Pero solo cayó el canterano para dar entrada a Lozano, otro que jugó sin estar al máximo.

Este sinsentido en el que se ha instalado el entrenador del Tenerife no tiene que ser una deriva irrecuperable. Más bien al contrario. Como se dice de puertas para adentro en el club, toca resetearse. Y el primero que debe hacerlo es Agné. Que vuelva al punto cero del camino, apueste por lo que sabe y se suelte a la hora de tomar decisiones. No nos vale el Agné de Santander que hizo un experimento esperpéntico, ni aquel que buscaba desesperadamente alojar a un tercer pivote en la banda en los partidos a domicilio del final de temporada. Esperamos al Agné más básico y a la vez más útil. Él tiene capacidad para reaccionar, para dar un paso atrás y, mirando con perspectiva, darse cuenta de que es la primera pieza que está fallando. No es la única porque la actitud de sus jugadores tampoco ha sido ejemplar en estas dos jornadas. Pero es que conseguir que eso no suceda también es responsabilidad suya.

Esto no es el final. Solo es un bache del que deben salir reforzados equipo y entrenador. Así lo pienso y así lo escribo. Como siempre defiendo, las medidas drásticas cuando ya no quede otro remedio. Y no es el caso.

P.D. Tampoco me gusta la actitud que ha tomado ante los medios de comunicación el preparador de Mequinenza. Nunca fue de dar muchas explicaciones, pero eso se respeta. El tono es otra cosa. Y en eso debería bajarse del pedestal, tal y como le han enseñado los resultados.