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#RepasoPrensa La crueldad del resultado contra la buena imagen

Redacción Deporpress | El partido de este sábado en el Estadio de Gran Canaria deja una reflexión clara a tenor de los titulares de la prensa: el Tenerife mereció más. Y es que, aunque Álvaro Cervera varios cambios con respecto al último choque en casa, el nivel de los blanquiazules no solo no decayó, sino que fue mejor que el de los dos últimos encuentros. Ahora, toca mirar al Córdoba.

«Una derrota muy cruel», titula El Día, que entiende que «el partido caminaba hacia el resultado más justo revisando los méritos de uno y otro equipo. El tiempo estaba cumplido y solo que- daban los cuatro de alargue decretados por el infame Figueroa Vázquez. Colgó Momo sobre el área y remató Vicente Gómez de cabeza lejos del alcance de Roberto. De los 31.123 espectadores presentes en el estadio de Gran Canaria, pocos creían lo que veían sus ojos. Pero sobre todo los más de 1.700 tinerfeños que habían visto a su equipo partirse el alma sobre el césped, e incluso ser mejor en muchas fases que su rival. Tanto que si se tratara de boxeo hubiera sido el ganador a los puntos. Pero era fútbol y era un derbi. Un detalle, un mísero detalle desató la fiesta en Las Palmas y el funeral en Tenerife».

En la misma línea titula Diario de Avisos, señalando que la de este sábado es «Una derrota cruel e injusta», relatando que el «Hay derrotas que duelen mucho, que cuesta digerirlas durante mucho tiempo, pero que refuerzan el aspecto anímico del grupo. Así se puede resumir el varapalo que ayer encajó el CD Tenerife. De manera totalmente injusta e inmerecida, los blanquiazules perdieron el derbi canario. Además, de manera cruel. Después de haber hecho un partido notable, encajaron un gol en una acción a balón parado cuando ya se entraba en la prolongación final del duelo. Así de duro. No obstante, a los once gladiadores de Cervera no se les puede cuestionar la entrega, batalla, osadía que plantearon en un enfrentamiento que debió acabar en empate».

Por su parte, La Opinión recalca en su titular una descripción al sentimiento blanquiazul: «Navajazo al alma». En el relato de la crónica, se explica que «El derbi iba camino de un empate sin goles que habría valido al Tenerife y debilitado a Las Palmas. Era lo justo después de un partido jugado con el corazón escapándose por la boca. El clásico es un frenesí, una apoteosis de emociones, una locura. Genera tanto ruido que resulta inverosímil que tanta locura sea por solo 90 minutos. Y la pasión vale la pena solo si ganas. Al representativo, que ofreció por minutos una demostración brillante de fútbol y coraje, le rompió el alma un tanto cuando más duele. En la prolongación, una falta desde la derecha la remató Vicente sobre el sonar de la bocina».

PRENSA DE LAS PALMAS

Para Canarias 7, el protagonista fue el autor del gol. «Y Vicente bajó del cielo», relata el diario grancanario, que explica en la crónica que «Vicente Gómez entró anoche en el santoral de la UD gracias a su coronilla. Suyo fue el gol, cumplida ya la hora, que elevó a Las Palmas frente alTenerife en un pulso con más nervios que fútbol. El gol llegó cuando ya nada era reversible, cuando más complace y duele según se mire. El héroe volvió a ser Vicente. Ni más ni menos que como en la jornada anterior en Zaragoza. Misterios de Lobera, el canterano se mantuvo en la reserva hasta el descanso. Suplencia caprichosa la suya que reparó cuando el entrenador le dio carrete, a la vista del bloqueo generalizado que atrapaba a la UD en el academicismo del Tenerife, que durante largo rato vivió varios pasos por delante, cómodo, incluso, sin agobios ni calenturas. El derbi iba para el empate. Todos parecían conformes en la repartición».

Por su parte, La Provincia destaca que «Vicente Gómez abre las puertas del cielo de Primera División a la UD Las Palmas». En la crónica se explica que «Un gol de Vicente Gómez en el descuento dio a la UD Las Palmas la victoria contra el CD Tenerife ante 32.000 espectadores en un partidazo intenso en el que los amarillos tardaron en encontrar el sitio gracias a la buena labor de los tinerfeños. El estadio explotó de alegría ante un golazo que se recordará en la isla durante mucho tiempo, porque acerca al equipo de Sergio Lobera al ascenso directo tras el empate del Éibar y porque el rival era el eterno rival. Explosión de júbilo amarillo que se extiende durante la noche por la ciudad y la isla. El partido estuvo muy bien controlado por los de Álvaro Cervera, que durante la primera parte controlaron el juego. Lobera apostó por Massoud y el equipo grancanario tuvo otra pinta en la segunda parte. El gol de Vicente fue el éxtasis final».