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Renacer

Por @rondoscutillas

El CD Tenerife va a despedir 2017 peor de lo esperado. Mantuvo su condición de invicto en el Heliodoro ante el Cádiz (1-1) gracias a un tanto de Juan Villar en el epílogo del encuentro, pero ni así les da ya los blanquiazules para impedir que el objetivo por el que estaban llamados a dejarse el alma se aleje más y más cada semana.

A estas alturas del curso pasado, el grupo que dirige Martí tenía apenas un punto más que ahora. Pero la distancia respecto a la sexta y a la segunda plaza no era tan sideral como la actual. Hay puntos y margen para reaccionar, pero el playoff está ya a 8 puntos y el ascenso directo a 10. Lo peor, además, son las sensaciones. Y el hecho de que este grupo ha sido incapaz de superar a cualquiera de la decena de rivales que le preceden en la clasificación.

Las causas del descalabro vivido hasta el momento hay que encontrarlas en la plaga de lesiones que asola a algunos de los integrantes de la plantilla que estaban llamados a marcar la diferencia, a la caída global en el rendimiento de futbolistas que le temporada pasada fueron absolutamente decisivos y a la excesiva fragilidad del equipo, tan vulnerable que no tiene nivel para vencer en ningún encuentro en el que el adversario, al menos, haya convertido un gol.

Con este balance tan decepcionante no es extraño que el técnico esté cada día más discutido y centre buena parte de los debates navideños del entorno. Pero, no se engañen, Martí se sentará en el banquillo del Carlos Belmonte en el último choque de la primera vuelta frente al Albacete. Y también estará en la primera cita de la segunda mitad del campeonato, salvo descalabro monumental en tierras manchegas, contra el Zaragoza.

Consideran los dirigentes del Tenerife que el técnico es capaz de revertir la situación en esos dos desplazamientos. Y, sobre todo, que está capacitado para corregir la peligrosa tendencia que ha llevado al equipo a sacar la vergonzosa cifra de 6 puntos de 30 posibles fuera del Heliodoro.

Para ello, igual que sucedió el pasado año, el entrenador balear contará con varios fichajes que aspiren a mejorar el nivel de lo que ya tiene en el vestuario. Entre los que figuran en la lista de Alfonso Serrano, la prioridad es la de un centrocampista que ejerza de bisagra y que sepa sacar el balón jugado desde atrás. Que tenga una especial capacidad para superar líneas enemigas conduciendo el balón y que, por supuesto, suponga una alternativa a la previsible circulación de balón actual o al recurrente pelotazo desde los centrales para tratar de llegar directamente a los futbolistas que actúan en posiciones más avanzadas.

Sin embargo, no todo va a ser de color de rosa. Si el Tenerife aumenta el número de jugadores de su plantilla por encima de 22 integrantes se arriesga a dinamitar el ambiente de un vestuario que, igual que nos sucede a todos, también pensaba en estar más arriba a estas alturas de la temporada. Si a eso se une que las lesiones no van a durar eternamente, tendremos a un grupo de descontentos aún mayor que el actual por no disponer de los minutos y el protagonismo que consideran que merecen.

Mientras diciembre y el año se extinguen, crece la incertidumbre en torno al futuro y la capacidad de un equipo construido para metas mayores. Así que, llegados a este punto en el que estamos más cerca que nunca de pasar la última hoja del calendario del año, solo nos queda brindar con la esperanza de que enero sea, realmente, el mes en el que el Tenerife vuelve, por fin, a competir y a renacer.