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Regularidad

Por @rondoscutillas

Esta semana empiezo por lo que pudo ser y no fue. Todos esperábamos que la visita del Girona fuese una final anticipada. Una posibilidad real de poner a los catalanes aún más nerviosos si los blanquiazules eran capaces de ganar en Vallecas y ellos pinchaban en Soria. No sucedió ni una cosa, ni la otra. Así que el partido de este sábado tiene múltiples alicientes, pero ninguno de ellos acaba con el desenlace soñado. Una victoria del equipo que dirige Martí permitiría seguir sacando la calculadora cada vez que los gerundenses no ganen su partido de esa jornada. Pero, sobre todo, consolidaría las opciones de playoff de los isleños que, con lo comprimidas que están ahora mismo las plazas que van del tercero al séptimo, no vendría nada mal tampoco.

El Girona ha hecho una temporada para enmarcar. La fiabilidad es su bandera y, sin llegar a los números estratosféricos del Levante, aparece como el segundo equipo que más puntos saca a domicilio (24) frente a los 28 de los granota. Es el tercer equipo que menos goles encaja cuando juega lejos de su estadio (14 en 16 salidas) y el sexto que más anota (18 tantos en 16 encuentros). Ojo porque el Tenerife no ha podido superar este curso en el Heliodoro ni al Reus (el equipo que menos goles encaja a domicilio), ni al Huesca (que ha encajado un gol más que el Girona fuera de casa), ni al Cádiz (que es el sexto de esa clasificación con 20 tantos encajados como visitante). Así que el reto es mayúsculo y complicado.

El equipo que dirige Machín, un entrenador al que quizá veamos este verano como rival del  Tenerife en la próxima edición de la Copa Mahou, solo ha cedido este curso fuera de casa en Valladolid (2-1), Mallorca (1-0), Rayo (1-0), Alcorcón (2-1) –todos ellos en la primera vuelta—. Y, en lo que ha transcurrido de la segunda, ante Elche (1-0) y Oviedo (2-0). Todas sus derrotas lejos de Montilivi, salvo la del Carlos Tartiere, fueron por la mínima. Un dato que confirma, una vez más, que al Tenerife le espera un partido áspero.

El club se ha esforzado en hacer las cosas bien para que el estadio presente una gran entrada este sábado. Los abonados tienen derecho a una invitación gratuita. Y pocos clubes hacen una promoción semejante cuando el visitante de turno es el segundo clasificado de la Liga. También en esta semana ha presentado la ampliación de su red de venta física de entradas que, unida al hecho de que cualquiera puede comprarlas a través de internet, facilita notablemente la tarea para el que quiera alistarse a formar parte del enfebrecido ambiente del Heliodoro que se vivió, por ejemplo, en el último choque ante el Oviedo.

El papel de la grada, unido al compromiso de la plantilla este curso y a que, afortunadamente, esta vez no habrá ningún Eiriz Mata que se quede ciego en el área del Tenerife, constituyen unos cuantos argumentos para contrarrestar al Girona. Hará falta que los blanquiazules ofrezcan su mejor versión para llevarse los tres puntos y, sobre todo, que no aparezcan esas fases de discontinuidad y decaimiento que, en ocasiones, ponen un resultado favorable al filo del alambre. Seamos positivos. Disfrutemos de este momento y de un partido grande entre dos de los mejores equipos de la categoría esta temporada. Pensemos que solo quedan el Girona y otras ocho estaciones más para, por fin, recoger el merecido premio que, como a este Tenerife, suele dar la Liga a aquellos que fallan menos y demuestran una gran regularidad.