Redacción Deporpress | Fernando Redondo fue un icono del tinerfeñismo. El cerebro de un Tenerife que marcó una época dorada y, para una gran mayoría, el mejor futbolista que ha vestido la elástica del Tenerife. El volante sudamericano encontró en la Isla su destino perfecto para su despegue definitivo hacia la élite. Cuatro temporadas en el archipiélago canario antes de poner rumbo a dos retos mayores: el Real Madrid y el Milan, donde finalizó su carrera. El exblanquiazul fue protagonista en una extensa entrevista otorgada a uno de los diarios referentes de su país: La Nación.
Etapa en el Tenerife.- “El club apenas había estado en Primera División en toda su historia. Cuando llegamos, venía de salvarse del descenso mediante promoción, con Azkagorta de técnico. Al buscarme, me explicaron que la idea era amar un equipo importante para aspirar a una plaza en la antigua Copa de la UEFA. Se fue dando la transformación y lo conseguimos. No fue fácil durante los inicios. La pelota la veía pasar por arriba de un lado a otro (se ríe). Después llegó el Indio (Solari), trajo al Tata Martino, y más tarde vinieron tanto Valdano como Cappa. Y muchos argentinos en el campo: Ezequiel Castillo, Dertycia, Pizzi y Diego Latorre. El equipo jugaba muy bien. Al llegar a España, se decía que si sacabas un empate de visitante, era positivo. Y si empatabas de local, negativo. ¡Fíjate en la mentalidad! Entonces, para un equipo chico, sacar un empate a domicilio era gloria. Yo no lo podía entender. Con aquel Tenerife rompimos ideas y salimos a ganar en cualquier cancha”.
Ligas perdidas del Real Madrid en el HRL.- “Sí, fue tremendo. En la segunda no participé del final porque estaba con la Selección en Copa América. Se habló muchísimo de la previa, de dinero de un lado y del otro, de que todo estaba arreglado. La verdad es que no hubo nada. Ganó el fútbol limpio. Arrancamos 0-2 y le dimos la vuelta hasta el 3-2. El Barça de Cruyff salió campeón. Al año siguiente, pasó exactamente lo mismo, solo que esa vez ganamos 2-0. En ambos casos, el Madrid había llegado un punto arriba a la última fecha; y en ambos casos, perdió contra nosotros y se le escapó el título. Fue increíble”.
Un Tenerife-Milan trascendente.- “Mi representante me avisó que en 10 minutos me iba a llamar Berlusconi. Y así fue. Me contó que me seguían desde que jugaba en Tenerife, porque una vez nos enfrentamos al Milán en un amistoso, y evidentemente tenían referencias mías por Capello, que me había dirigido en el Madrid. Estaba en el momento más alto de mi carrera; físicamente, me sentía bárbaro y con mucha experiencia, pero me lesioné en una de las primeras sesiones una vez fiché. Fue insólito”.
Anécdotas en blanquiazul.- “Jugaba en Tenerife y los árbitros no nos cuidaban demasiado. Me hacían personal y me daban duro. Entonces, me agaché, arranqué césped y se lo tiré en la cara diciéndole: ‘come, burro’. Me pareció mejor eso que contestarle con una patada o un codazo, pero a la noche salió diciendo que era un provocador (fue un encuentro contra Osasuna)”.
Percance con Antonio Pinilla.- “Siempre fui calentón. Me costó manejar ciertas situaciones. No me causa gracia haber tenido estos episodios y me hubiese gustado evitarlos, pero sucedieron. Aquella vez discutimos, nos peleamos y el club me sancionó económicamente. Debí entrenar unos días aparte y hasta me citó un fiscal”.
Entrenador ideal.- “Sería injusto elegir a uno solo. A nivel profesional, debo nombrar a Del Bosque, Basile, Capello, Valdano, Cappa y Heynckes. El peor, uno que tuve en el Madrid, pero prefiero no nombrarlo”.