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Reconciliación

Redacción Deporpress | El CD Tenerife volvió a ganar fuera de casa cinco meses después. Y lo hizo justo cuando parecía un equipo en quiebra y desahuciado. Había vuelto a encajar un gol fuera de casa, había vuelto a fallar un penalti y había vuelto a quedarse en inferioridad numérica ante un adversario que ya tenía el marcador a favor. Además, de paso, también había vuelto a quedarse sin otro futbolista, Longo, por el enésimo problema muscular de este curso.

Con todo perdido y nada más ya por perder, los blanquiazules tuvieron fe. Creyeron cuando lo fácil hubiese sido bajar los brazos y, por una vez, la grandeza de este deporte premió al que no se rindió. Al que se aferró a la última bala que le quedaba para seguir en la pelea por el objetivo. Contra todo y contra todos porque, también, con el árbitro que pitó en el Carlos Belmonte, De la Fuente Ramos, tampoco había logrado nunca una victoria. Y ya había dirigido a los isleños en siete ocasiones con anterioridad.

Es como si el año nuevo, con su poder reparador, hubiese obrado el milagro de acabar, de un plumazo, con todo el lastre negativo que arrastraba el grupo que dirige José Luis Martí en las últimas semanas. Los Reyes Magos llegaron a Albacete en forma de un triunfo que puede suponer una catarsis para un grupo al que estaba devorando la exigencia y el querer y no saber cómo.

Quedan muchas cosas por arreglar. Pero todos esos defectos serán mucho más sencillos de reparar desde la tranquilidad que da el haber vuelto a ganar lejos del Heliodoro y por haber demostrado que, por fin, este equipo sí es capaz de darle la vuelta a un partido y de que su calidad empieza a servir para ganar en esos campos en los que no perdona cualquier aspirante a hacer cosas importantes.

Vamos a afrontar, por fin, una semana tranquila. Y será también difícil porque jugar contra un equipo como el Zaragoza en La Romareda nunca es sencillo. Y porque la perspectiva de hacerlo con bajas como las de Raúl Cámara, Carlos Ruiz o Samuelle Longo complicará aún más la misión de hincarle el diente a los maños.

Sea como sea, el nuevo año nos ha regalado la perspectiva de volver a creer en que, con los refuerzos que vengan este mes, aún estamos a tiempo de continuar escalando en la tabla. Una pendiente dura pero más llevadera si, equipo y afición, son capaces de caminar de la mano por la avenida de la reconciliación.