Por @rondoscutillas
El CD Tenerife empató en Montilivi (1-1). El punto conquistado ante el Girona tiene un valor triple porque se logra en el feudo de un aspirante al ascenso, en un escenario en el que no gana nadie desde hace muchos meses y porque los blanquiazules no acusaron en exceso las bajas que siguen resquebrajando su columna vertebral semana tras semana.
Dani Hernández, citado por la selección de Venezuela, y Vitolo, con fractura de los huesos propios de la nariz, se unen para este sábado a la larga lista de contratiempos iniciada por Carlos Ruiz y que ha seguido engordando con otros inquilinos de peso específico dentro del once inicial como Choco Lozano o Aarón Ñíguez.
Las lamentaciones, en estos casos, sirven de poco. Haría bien el equipo que dirige José Luis Martí en recibir al Numancia más enchufado que nunca. El choque ante los sorianos tiene mucho más valor específico del que pueden otorgar los tres puntos en disputa. La victoria serviría para poner unos metros más en la rampa de despegue hacia la zona alta que, por unas razones o por otras, sigue inacabada desde hace semanas. Y, además, pondría más distancia con la zona de descenso que, por el contrario, se quedaría peligrosamente cercana en el caso de que los blanquiazules no sean capaces de llevarse el triunfo.
El próximo visitante de la isla no es tan malo como aparenta su clasificación. Tiene un grupo sólido y un buen puñado de individualidades capaces de aportar esos pequeños detalles con los que suelen resolverse los partidos en una categoría tan igualada como la Segunda División. Y, además, cuenta con un auténtico especialista a balón parado como Julio Álvarez. Un francotirador incómodo para generar situaciones en las que el Tenerife suele desangrarse con facilidad, como ocurrió con el tanto del Girona el pasado fin de semana.
Es lo que se denomina ahora como ‘partido trampa’. Por eso, dejar la portería a cero será una misión básica para la supervivencia de los blanquiazules en un encuentro de riesgo. Falcón tendrá otra oportunidad para reivindicarse como sustituto de Dani Hernández. Y quizá hasta Marc Crosas cuente, por fin, con la oportunidad de demostrar más sobre el césped que en las redes sociales supliendo al lesionado Vitolo.
Todo lo que sea afrontar la cita como la ‘batalla de los 6 puntos’ y otras grandilocuencias de ese estilo es un error. Primero porque es crear más presión de la necesaria forzando al equipo a alcanzar algo que, forzosamente, tendrá que tratar de ganar por separado. Y luego porque, si no vencen al Numancia, esa recurrente etiqueta se quedará en el tópico periodístico al uso y como un ingrediente más de la receta del ‘quiero y no puedo’ que ha tenido que ingerir la afición del Heliodoro, contra su voluntad, en los últimos tiempos.
Termino este espacio haciendo mención a la renovación de Suso Santana. El extremo de El Cardonal es uno de los jugadores más desequilibrantes de la categoría, ha sido imprescindible para todos los entrenadores que han pasado por el Tenerife desde que retornó de Escocia y está comprometido con el proyecto y la entidad. Retrasar hasta enero algo que querían las dos partes solo podía traer consecuencias negativas, así que ahora será el futbolista quien tenga que encargarse, sobre el césped, de dejar aún más patente que no se han equivocado ofreciéndole esa justa recompensa.