Por @rondoscutillas
El Tenerife logró sumar en Almería tres semanas consecutivas sin conocer la derrota. El dato alimenta los síntomas de recuperación esgrimidos durante las jornadas anteriores frente a Llagostera y Mirandés y, lo que es más importante, confirma que los blanquiazules ya se han recuperado de su desastroso inicio de curso.
Firmó el grupo que dirige Raúl Agné un meritorio primer tiempo. Fue un equipo ordenado en la presión y defendió bastante más lejos de lo habitual del área defendida por Dani Hernández. Intentó hacer siempre algo con cierto sentido con el balón y, además, se terminaron un sinfín de jugadas. Con ese panorama, los blanquiazules inauguraron el marcador cuando Nano, con mucha clase, definió un buen servicio de Vitolo. La lástima fue que, tras el descanso, regresó el Tenerife vulnerable y temeroso. Desbordado una y otra vez por el costado izquierdo hasta que Cristian ocupó la plaza de un poco afortunado Raúl Cámara, los isleños sufrieron para adaptarse a lo que exigían los dos delanteros de un Almería que, lejos de caer presa de la ansiedad por su situación clasificatoria, supo sobreponerse y poner en muchos aprietos a los isleños.
Si a eso le sumamos que la intensidad tinerfeña en las disputas decayó bastante (el hecho de que Alberto se vaya al suelo al impactar contra Quique en la jugada del segundo gol local por no ir con la fuerza necesaria es la mejor muestra de ello) y que los andaluces tenían hambre, pues terminaron por voltear el marcador. Menos mal que el choque se igualó otra vez en el epílogo, para hacer algo de justicia, en una ‘empanada’ cocinada entre el guardameta local y su zaga que aprovechó Aurtenetxe para rescatar, con bastante fortuna, un punto.
Con todo, el partido de los Juegos del Mediterráneo demostró que el 4-3-3 parece el mejor sistema para dar encaje al dúo Vitolo-Aitor Sanz, aunque me pregunto si este equipo no incrementaría sus prestaciones incorporando ahí a un centrocampista de más toque y menos conducción. Sin duda, tarea de invierno para Serrano. También echo en falta un banda izquierda ‘puro’. No es que Pedro Martín lo haga mal, pero se nota que no es su sitio y quizá el malagueño podría ser de mayor utilidad si jugase mucho más cerca del área. Con todo, los desequilibrios tácticos de las jornadas iniciales se han corregido y ahora lo deseable sería que el equipo continuase por la senda de ‘brotes verdes’ que ha iniciado en las últimas semanas.
El partido que Nano realiza en Almería, al margen del gran gol anotado, también me deja una reflexión en voz alta. ¿Era tan complicado confiar en lo que había en casa para la labor de delantero ‘auxiliar’? ¿Cuántos recursos se han desperdiciado estos años desde la secretaría técnica en traer a medianías como los Abdón Prats, Borja Pérez Peñas o Guillem Martí? Idéntica consideración para las bandas. ¿Son peores Jairo, Omar o Nadjib que los Aday Benítez, Óscar Rico, Ferrán Tacón, Carlos Portero o Nico? No, ni de lejos en ninguno de los casos. El consuelo es que parece que esa lección está aprendida y, al menos este año, no se ha fichado nada que no sea mejor que lo que ya había en casa excepto el central Germán Sánchez.
Si el fútbol son dinámicas, este Tenerife debe aprovechar la inercia de la ola sobre la que cabalga ahora para seguir sumando y alejarse de la zona peligrosa. Que el ‘milagro’ del último minuto en Almería sirva para continuar creciendo y, sobre todo, que la reacción de las últimas tres semanas no se vea interrumpida ahora contra el Leganés en el Heliodoro.