Que al CD Tenerife le faltó previsión en el caso de Ayoze Pérez lo hemos repetido hasta la saciedad. Prefirió hacer el contrato profesional a Alberto antes que al delantero y anduvo lento y poco ágil en unas negociaciones para ampliar el contrato condenadas al fracaso por la escasa predisposición de la otra parte. Hasta ahí la responsabilidad del club. Que no es poca. Viene la parte del jugador. Quiere irse y tiene derecho a pensar que es lo mejor para su futuro. Aunque otros creamos que se precipita. También, faltaría más, a elegir Oporto como nuevo destino. Y entonces empieza la segunda parte de la negociación, la de su salida.
En este punto se han dado demasiadas cosas por hecho. Da la impresión de que una parte ha hablado por las tres. Para empezar, yo no he escuchado a nadie del club portugués confirmando el interés por el de María Jiménez. Incluso, desconozco quién es el interlocutor de Miguel Concepción. Además, se ha dado por sobreentendido que el Tenerife renuncia a su joven estrella aceptando la cantidad que se le ofrece y el momento en el que se le exige su salida. Como si no pudiera hacer nada para rechazar estas pretensiones.
Se nos ha vendido la operación con tanta naturalidad que casi lo hemos aceptado como verdad universal. Pero el caso es que alguien, ya sea desde dentro o desde fuera del Callejón del Combate, ha disparado la alarma justo a tiempo. Y el comandante ha mandado parar y se ha hecho las preguntas adecuadas:
¿Por qué tiene el Tenerife que vender ya a Ayoze Pérez? No hay necesidad. Si lo que le falta es liquidez por unos meses, seguro que hay fórmulas para inyectar el dinero de forma temporal. Además, estaría permitiendo que marquen los tiempos las otras dos partes, las que de verdad tienen prisa.
¿Por qué tiene que vender a Ayoze Pérez antes de septiembre? Se puede discutir. Hay dos cosas a favor: el jugador quiere irse y solo le queda una temporada de contrato, con lo que podría quedarse sin recibir un solo euro de traspaso y el futbolista marcharse libre en junio de 2015. Pero hasta decidiendo aceptar el traspaso como la mejor opción, se pueden apurar los plazos siguiendo la regla de esta temporada: cuanto más tiempo pasa, más caro es Ayoze. Que se siga revalorizando para obtener un beneficio mayor.
¿Por qué no arriesgar haciéndole cumplir el contrato? Se quedaría a disgusto. Pero cobrando cuatro duros ha rendido a un nivel extraordinario esta campaña. No hay razones para pensar que su excelente comportamiento mudará en desgana solo por el hecho de no poder marcharse este verano. Los beneficios, además, pueden llegar de forma indirecta. El Tenerife podría elaborar un proyecto ambicioso, de ascenso, para rodear a su estrella (la parte más difícil, un goleador de 25 dianas garantizadas) y dar el salto. Si lo consigue, el chico se irá libre. Pero el club ingresará muchísimo más que ese millón del Oporto.