Redacción Deporpress| El destino ha querido que Luis Miguel Ramis tenga que volver este domingo al origen de su primera alegría como entrenador del Tenerife. La baja de última hora del portugués Bruno Wilson, unida a la sanción recibida por Álex Muñoz tras su polémica expulsión ante el Fuenlabrada dejan al técnico tarraconense ante la obligada tesitura de reorganizar su zaga.
Con la incógnita del inquilino de la portería como titular, en la que Dani Hernández y Jon Ander Serantes abrirán el primer capítulo del duelo que mantendrán en las próximas jornadas, Ramis recurrirá a la defensa que le dio sus primeros tres puntos desde que accedió al banquillo blanquiazul. Vuelve el técnico, de esta forma, a la casilla de salida.
El equipo que se impuso por 0-2 al Albacete en el Carlos Belmonte el pasado 29 de noviembre estuvo formado en defensa por el estadounidense Shaq Moore, como lateral derecho; la pareja de centrales sería la formada por Carlos Ruiz y Nikola Sipcic, que supliría la baja de Wilson; y en el costado izquierdo de la zaga estaría Carlos Pomares, que también regresaría al once inicial ante el castigo disciplinario recibido por Álex Muñoz el pasado domingo.
Esta sería la tercera ocasión en la que coincidirían Sipcic y Carlos Ruiz como pareja de centrales esta temporada. La segunda no tuvo tan buen recuerdo. Fue en la decimosexta jornada, la siguiente al triunfo en Albacete, y entonces el Tenerife ya perdía en el minuto 18 del choque ante el Sabadell en el Heliodoro por 0-2. El golazo de Álex Muñoz en el minuto 33 solo sirvió para recortar distancias en el marcador y, desde entonces, Ramis decidió disolver al dúo serbio-granadino en el eje de la zaga.
Aquel partido ante el conjunto catalán fue dirigido, curiosamente, por Óliver de la Fuente Ramos, que enseñó cinco tarjetas a los blanquiazules y una a los del Sabadell. El Tenerife, como suele ser habitual con este árbitro, no ganó el partido.