Si Quique Rivero no es tonto (que me consta que no), ha entendido el mensaje de hoy. Bueno: este y el del último partido de la temporada pasada, cuando el técnico prefirió hacer un experimento en el centro del campo que tirar de la lógica. Es evidente que el técnico no cuenta con él por lo que Rivero debe, si quiere ser competitivo, buscar equipo cuanto antes.
Tampoco es que el capítulo de entradas esté del todo resuelto. Más bien todo lo contrario. Sí, al Tenerife le gusta Jeffren. Pero el profesional apenas ha puesto de su parte para acercar posturas. En parte lo entiendo: está a la espera de que le salga algo mejor. Esto del fútbol cada día es más duro y los jugadores prefieren ganar más aunque el escudo no les tire tanto. Si yo fuera profesional también pondría por delante la seguridad de mi futuro por encima de cualquier sentimiento deportivo. Porque luego nadie de los miles de aficionados que empujan a uno u otro club vendrá a ayudarme o darme limosna si me ven tirado en la calle. Dirán «qué bueno era el chico jugando», y ahí quedará el grado de implicación. Es así.
Ni si quiera los equipos con más presupuesto han acelerado la locomotora. Salvo el Zaragoza (que no para de hacer incorporaciones), el resto va muy despacio y atando demasiados cabos. Pedro Martín no me disgusta y puede aportar cosas. Pero no es de los que haga 20 goles en un año. Eso lo hace Nino con el que se contactó, pero de momento se queda en Navarra. Solo de momento. Aún quedan días.
Confío en que Alfonso Serrano de un zarpazo más pronto que tarde. Hace falta un mínimo de tres nuevas incorporaciones. La portería está cubierta y la defensa, también. Algo más para el centro del campo, por las bandas y ataque. Más gol. Dinamita. Y a hacerlo lo mejor que se pueda. Este año será complicado. Como todos. Por eso es mejor no hacernos ilusiones.