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Que si quiere bolsa

Por @juanjo_ramos

El debate sobre la cantera se alimenta de forma artificial cada cierto tiempo para atizar al CD Tenerife. Sucede que, si el espejo es el eterno rival y los blanquiazules van bien, el efecto conseguido por los agitadores es el contrario al buscado: rechazo.

Es justo lo que ha pasado esta semana. La UD Las Palmas, superada anecdóticamente en la tabla clasificatoria, ha sacado pecho con la presencia de sus diez canteranos. Lícito. Pero seguramente no casual.

Empecemos reconociendo que la filosofía amarilla en este tema permite más oportunidades para los chicos de su factoría que en Tenerife. Lo demuestra el hecho de que suceda con más de un director deportivo. Llegan más, parecen tener una cuota fija en la primera plantilla para gente de la casa y cuentan con un entrenador que se moja a la hora de dar oportunidades. Resultado: ganan en presencia.

Es envidiable que sea así y que haya tinerfeños en sus filas. Claro que sí. Pero ocurre que no hay verdades absolutas ni caminos únicos para el éxito. Que se puede elevar el listón de exigencia para alcanzar el primer equipo y pedir que los canteranos rompan la puerta.

Hasta la eclosión de Pedri, en la UD solo en una corta etapa, veníamos viviendo una década con una rentabilidad considerable en la cantera blanquiazul. Lo demuestran las ventas de Ayoze Pérez, Nano, Cristo González o Jorge (más de 8 millones de beneficio). Y eso sin filosofía, cuota fija ni apuesta clara como ahí enfrente.

Si hablamos de identidad, dudo mucho que un lugar de nacimiento defienda más unos colores que el compromiso. Que alguien me diga que, por ser de aquí, es mejor el que sea que Aitor Sanz o Carlos Ruiz. O que hace falta ser canterano para arrodillarte en el césped a celebrar un 2-1 en la jornada 15 como hizo Álex Corredera. Incluso dedicarle un gol a La Palma naciendo en Inglaterra como Shashoua. Ejemplos simplones, pero nítidos. Porque significan lo mismo que ver una alineación con mucha gente de la casa: es una foto que queda bonita. Poco más.

Acabemos diciendo que, efectivamente, el Tenerife debe mejorar ese último escalón de llegada al primer equipo para que los chicos lleguen mejor preparados y arriba se les abra más la puerta. Claro que sí. Ojalá que Ramis encuentre hueco a los David, Cherno y compañía. Pero no seamos falsos: aquí lo que importa es ganar.

Y cuando tu equipo gana hasta los baños del Heliodoro pasan a un segundo plano. ¿O ustedes escuchan el ruido del año pasado a un mes escaso de la junta de accionistas en la que se renovará el consejo? Pues eso. Ruido. Sobre todo si se pierde. Como con la cantera.