Redacción Deporpress | ¿Qué puede esperar el Real Oviedo de Álvaro Cervera? El conjunto asturiano se ha hecho con los servicios del extécnico del CD Tenerife, quien vuelve a un banquillo después de un tiempo alejado de los focos tras su salida de Cádiz. De nuevo, estará acompañado en su cuerpo técnico por su hombre de confianza desde su etapa de blanquiazul: Roberto Perera, quien repetirá labores como segundo entrenador.
Su aterrizaje en el Nuevo Carlos Tartiere supone un nuevo reto en su carrera deportiva en los banquillos, a donde llega con una situación deportiva inestable –salió tanto el anterior técnico Jon Pérez Bolo como el director deportivo- y con la entidad carbayona en puestos de descenso.
Cervera es un entrenador con una dilatada experiencia, donde empezó un lustro después de colgar las botas. “No tenía vocación ni intención de volver a acercarme al fútbol porque lo había pasado mal. Le echaba la culpa al fútbol de todo, cuando era al revés”, confesó en una entrevista para el CD Tenerife, con motivo de ‘Centenario de una pasión’. “Fue José Luis Oltra quien cogió un equipo de fútbol y yo lo acompañaba para echarle una mano. Iba con ellos para matar el gusanillo. No tenía ningún cargo, sino que era ajeno. Luego fui a Tercera, Segunda B… pero no he parado de entrenar”.
Perfil de Álvaro Cervera
Es un técnico que se caracteriza por dar una alta prioridad al orden defensivo. Una identidad que ha mantenido de forma férrea, de acuerdo a su estilo, dotando a sus equipos de un importante equilibrio y solidez en la retaguardia. Así lo demostró en su etapa en el Cádiz, especialmente en Segunda División, quedando en cada una de las cuatro temporadas entre los cinco equipos menos goleados de la categoría, siendo además el que menos recibió en la 2017/18: 29.
En el balance ofensivo, apuesta por el ataque eléctrico y vertical, buscando rápidas transiciones. ‘Enemigo’ de la posesión, el balón es un fin en sí mismo donde su premisa se basa en ser eficientes sin el esférico para que el rival genere el menor peligro posible y, cuando lo tienen sus futbolistas, llevar la pelota a área contraria sin malabarismos ni excesiva conducción previa.
Dentro del Cádiz, otorgó muchísima importancia al juego por bandas, donde encontró la sintonía perfecta con dos velocistas como Álvaro García –y de Alberto Perea tras la marcha de este al Rayo- y Salvi, castigando mucho al contragolpe y también con una importante carga de responsabilidad a los centros laterales para los remates en área de los atacantes interiores. Por definición, jugadores con mucho recorrido, pero también con una alta capacidad de hacer kilómetros y sacrificios en beneficio del colectivo.
A pesar de ser más corta, su etapa en el Tenerife tuvo un patrón bastante parecido, aunque menos perfeccionado por una estancia de tiempo más corta. Con un juego volcado generalmente por la derecha, a través de las incorporaciones de Javi Moyano y la explosividad de Suso Santana; un delantero rematador como Aridane Santana; el caudal de cualidades de Ayoze Pérez tanto por zonas internas como por el exterior para romper líneas; y el equilibrio en sala de máquinas con el toque de Ricardo León y el trabajo de Aitor Sanz.
Su mayor reto en el Real Oviedo
Habrá que ver cómo se adapta Álvaro Cervera a un proyecto en marcha, donde no ha tenido potestad en la configuración de la plantilla y con un reloj ya avanzado, pues aterriza con el equipo en zona de descenso y una cuarta parte de las etapas completadas (jornada 11).
Nuevo camino donde primero tendrá que asentar el ecosistema azulón en la categoría de plata, pues actualmente solo ha firmado hasta junio de 2023. En una categoría larga e imprevisible, el oviedismo sueña con un objetivo inalcanzable desde su retorno al fútbol profesional: luchar por un ascenso, pues en todos estos años se ha quedado con la miel en los labios, pero aún no ha tenido ni siquiera ocasión de jugar un playoff de ascenso a Primera desde la instauración del sistema vigente.
En su currículo reciente, consiguió devolver al Tenerife a la Segunda División en la campaña 2012/13, mientras que hizo méritos aún superiores con el Cádiz pues lo subió de Segunda B a Primera en un intervalo inferior a cinco temporadas.