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Que nos quiten la ilusión

Por @beatrizpalmero

Entre la incredulidad y la ilusión nos movemos en este inicio liguero los aficionados blanquiazules. Pocos recordamos un inicio de competición como este, en el que el equipo parece hecho, competitivo, resolutivo y en el que, además, acompañen los resultados, porque sí recuerdo el comienzo de la primera temporada de Cervera en Segunda, donde el Tenerife jugaba muy buenos partidos pero se quedaba sin puntuar.

Ahora, miramos la clasificación y nos tenemos que restregar los ojos para comprobar que estamos ahí arriba y, aunque inevitablemente no podemos dejar de pensar que la liga es muy larga, qué diablos, por qué no pensar que lo que bien empieza, bien acaba.

Y, de repente, se nos ha olvidado que han desaparecido los canarios en el once, que algunos fichajes superaban los 30 años, que Ramis era cuestionado antes de que empezara la Liga y tantas otras cosas más porque, ya lo sabemos, el fútbol no tiene memoria. Tan poca, que igual dentro de tres meses estamos otra vez renegando de la temporada de nuestro equipo, y repitiendo el mantra de “otro año igual”.

Poco importa todo eso ahora. Gana la ilusión a la incredulidad por goleada. Ganan las sensaciones que deja el equipo desde el primer partido, la sensación de grupo, de solidaridad y, sobre todo, la confianza que cada resultado refuerza al equipo. Muchas veces he escrito en esta misma columna sobre los estragos que causa la falta de confianza, una grieta invisible que va minando los apoyos en los que se asienta el equipo.

Sin embargo, por una vez, hay que hablar de lo contrario. De lo importante que es que los resultados refuercen el trabajo diario que se hace, permiten cimentar con fuerza el proyecto, la fe en lo que se hace… Cuando hay confianza, todo sale bien. ¿Cuántas veces habíamos visto como un rival ganaba tras marcar cuando más dominábamos el partido? ¿Con un golpe de fortuna al rebotar el balón en el portero después de dar en el palo? Ahora le pasa a nuestro equipo. Cuando hay confianza, las cosas parece que salen solas. Y eso es muy buena señal.

No podemos engañarnos, vendrán las malas rachas, el bache, pero tal vez entonces los cimientos que se están poniendo ahora no permitan que el equipo se desmorone como un castillo de naipes. Que nos quiten los bailado. Y que nos quiten los sueños. No cuestan dinero, ¿verdad?