Redacción Deporpress | «Que nos devuelvan la ilusión». Nos han cambiado al equipo, al entrenador.. ¡todo! Lo del Club Deportivo Tenerife en estas semanas está siendo un desastre; y el calificativo podrías ser mucho peor si cogiéramos solo los dos últimos partidos. En casa, en el Heliodoro, con 18.000 aficionados en las gradas contra un rival que llegaba a la isla con cuatro derrotas seguidas y habiendo encajado goles en TODOS y cada uno de sius primeros 14 partidos de Liga. Pues el Villarreal B se fue con los tres puntos y su portería a cero y, recordemos, con un jugador menos desde el minuto 44 de la primera parte.
Si a esa incomprensible derrota se le suma la de este sábado en Lezama contra el Amorebieta, ya es bochornoso, casi ridículo. 2 de los últimos 18 puntos sumados. En campo del penúltimo que llegaba al encuentro ¡con siete partidos seguidos sin ganar, y con casi toda la segunda parte con uno menos también! A estas alturas el discurso podría cambiar del de la ilusión por el ascenso al ¿Dónde está el campamento base? ¿Y si primero pensamos en los 50 puntos?
Tiene Asier Garitano y esta plantilla el atenuante de las lesiones. Ya son 12 jugadores con problemas musculares en 16 jornadas, en casi todos los casos con varias semanas de baja. Bien es cierto que el tridente de medias puntas Waldo- Roberto López- Luismi Cruz no está, y que el entrenador no tiene los ingredientes para elaborar un plato de alta cocina, pero… ¿ni para ganar a estos rivales? Ni siquiera con las más que discutibles decisiones arbitrales y del VAR en los últimos partidos. No pueden servir como excusa ni justificación.
Era entendible la apuesta del entrenador por tres centrales y dos carrileros, condicionado por las bajas. El plan se le vino abajo en los primeros 45 minutos y trató de cambiar en la segunda con los cambios. Buscó dar profundidad con Elady en la izquierda y Alassan en la derecha, aunque perdió la referencia de Gallego. Lo cierto es que, con lo que hay sano ahora mismo en la plantilla, es más complicado encontrar soluciones desde el banquillo. Urge corregir en el mercado de fichajes de invierno, porque la diferencia entre titulares y suplentes, aunque se niegue desde dentro del club, es sideral.