Por @pabloalbelo
A veces, no nos paramos a pensar en lo verdaderamente importante en esta vida. Perdemos los nervios y seríamos capaces de matar por defender cosas absurdas, mientras a nuestro alrededor ocurren cosas que cambian por completo nuestra forma de percibir el mundo. Creemos que lo importante es creer quién tiene razón en la lucha Cerverista, mientras que otros creen que es básico ridiculizar al otro que piensa diferente o, dejar clara una postura con respecto a otra. Pero, cuando lees ciertas noticias, te replanteas, como dice el título de este artículo, qué es lo realmente importante en esta vida.
Pues bien. Lo importante es eso, vivir. Después de conocer la enfermedad esta semana de Juan Carlos García, por mi cabeza han pasado los casi cinco meses que ha pasado en esta Isla. El bueno de El Oso, ha visto pasar por delante de sus ojos una guerra absurda entre algunos de sus compañeros y el técnico, guerra que ha sido extensa al entorno blanquiazul. Se quedó sin ficha, dentro de un mal movimiento de la dirección deportiva blanquiazul. Pero yo ahora solo pienso en que el hondureño pueda superar su enfermedad y estar de nuevo en un campo de fútbol. Porque, lo verdaderamente importante es que pueda seguir disfrutando del fútbol.
Si quieren otro ejemplo, este mismo viernes. El asistente e hijo del entrenador del Jumilla, Juanma Gea, caía desplomado sobre el parqué del Pabellón de Deportes de Santa Cruz. El susto recorría las gradas y las cabezas de todos los presentes, mientras los sanitarios se afanaban en recuperar la estabilidad del miembro del cuerpo técnico visitante hoy ante el Uruguay. Su equipo ganó por 5-7, pero eso quedó en un segundo plano. Lo importante era que pudiera seguir disfrutando de su pasión: el Futsal. Con esto, recalco la importancia de conceder a cada cosa su importancia y de no creer que, el tener la razón, está por encima de cualquier cosa.