Por @juanjo_ramos
En Tenerife somos capaces de sostener que el equipo está mal hecho, que los jugadores no tienen nivel y que así no le ganamos a nadie, pero al mismo tiempo considerar que el empate contra el Leganés, cuarto en la tabla clasificatoria de Segunda y candidato al ascenso a Primera, es muy poca cosa.
También podemos pedir a gritos, porque lo creemos de verdad (muchos) o porque les interesa (a los de siempre), la salida de Miguel Concepción sin que haya un candidato potable (o no potable) para tomar el relevo. Nadie ha salido, en este 2020, a decir que cogería el puesto. ¿Quién quiere administrar miserias con la pandemia azotando a los clubes de fútbol?
Hay hasta quien es capaz de pedir ahora la salida del presidente, después de hacer campaña hace cuatro años para que no le sustituyera Paulino Rivero en el cargo. Sí, los mismos (políticos, medios y periodistas) que entonces presionaron para bloquear el cambio se lamentan ahora de la continuidad del presidente que se quiso ir en 2016 y al que no le dejaron abandonar porque no les gustaba el sustituto.
Somos los mismos que echamos “a patadas” a Alfonso Serrano porque, después de jugar el playoff en 2017 y de hacer un equipazo en 2018, empezó el siguiente curso lejos de los puestos de cabeza y con cambio de entrenador. ¿Qué ha pasado en los dos siguientes cursos con dos directores deportivos distintos (Víctor Moreno y Juan Carlos Cordero)? Exacto, lo mismo. Equipo lejos de la cabeza y cambio de entrenador.
En octubre, al cierre del mercado estival, algunos propusieron un monumento para Juan Carlos Cordero por la plantilla que había confeccionado. Hoy, apenas dos meses más tarde, los fichajes le parecen un fiasco a esos y le preguntan por los cinco kilos de Milla. Deben estar derribando el monumento de octubre para superar la frustración.
Y así todo. Nos puede parecer un héroe Víctor Pérez Borrego, que llegó desde Coalición Canaria, o villanos Pedro Rodríguez Zaragoza y Milagros Luis Brito porque llegaron desde Coalición Canaria. Podemos exigir la Fundación para denostar al actual consejo porque no la había puesto en marcha. Y derribar el proyecto convirtiendo en un escándalo lo que es legal, según una auditoría y el Gobierno de Canarias.
Somos capaces de elevar a los altares una camiseta a rayas usada dos veces en 98 años de historia, criticarla el día que sale a la venta porque no tiene la publicidad y recuperarla para los altares el día del derbi en su estreno. Incluso, los periodistas somos capaces de pedirle al club que nos dé entrevistas, pero acudir solo tres o cuatro a la rueda de prensa prepartido del entrenador.
Así somos en Tenerife. Pura contradicción. Por eso, yo que no quiero ser menos, me apunto una: creo que sería saludable que saliera Miguel Concepción, pero no quiero que entre un cualquiera. Por eso, antes del relevo me gustaría saber por quién será.