Redacción Deporpress | El Iberostar Tenerife no pudo domar el ímpetu del FC Barcelona en el Palau Blaugrana (81-74). Los aurinegros cierran un arranque para la historia en un parcial en positivo de 6-0, pero los azulgranas cumplieron con el rol de favorito para frenar el ritmo de crucero de los laguneros, aunque no exento de sufrimiento, donde los de Vidorreta tuvieron opciones hasta el final.
Los anfitriones fueron superiores, cumpliendo el previsible guion por una cantidad de recursos inagotable. Los azulgranas también jugaron mejor ese ‘otro baloncesto’ que curiosamente siempre tiende a nivelarse a favor de los grandes. Protestas sistemáticas, donde Shermadini cayó en la trampa de Mirotic; o con la expulsión de Vidorreta por técnicas. En el juego, los catalanes marcaron diferencias, con sus buenos porcentajes en el interior y exterior. Ni siquiera los 19 créditos de ‘Sherminator’ (19), bien secundado por Cavanaugh (11) y un Fitipaldo doblado en tareas (11), fueron receta insuficiente ante un partido más gris de jugadores como Marcelinho, Sasu o un Aaron que fue de más a menos.
Iberostar arrancó desatado, con un excelso Aaron Doornekamp. Dos triples consecutivos en lo personal, unido al dominio bajo la pintura de Gio Shermadini, permitió sumar una ventaja inicial de +6 (4-10). Higgins apareció en escena para los de Jasikevicius, pero el acento charrúa entraba en escena con un triple de Fitipaldo (8-15). Los aurinegros mantenían un excelso nivel de juego, explicativo en tan buenos resultados anteriores. Seis minutos arrolladores que, sin embargo, fue perdiendo fuerza en el devenir inmediato.
El CB Canarias empezó a perder puntos, mientras que el Barça no perdonaba en sus ataques. Más finos en los tiros de dos (71% al descanso), fueron arañando con muchos minutos de calidad para plantarse con un parcial significativo entre el final del primer cuarto e inicio del segundo (18-4).
Y es que Guerra acertó en tiro exterior para ponerlo en 12-20, pero ahí se bajaron las persianas. Calathes aportaba en el aparato de asistencias y en créditos, mientras que el resto de inquilinos se repartían las anotaciones: Oriola, Abrines y un Mirotic que fue ganando peso –teniendo inclusos sus más y sus menos con el pívot georgiano-. Fue en el arranque de los segundos diez minutos cuando el MVP del curso pasado daba la primera ventaja a los culés (21-20).
A partir de ahí, fueron ampliando diferencias los catalanes. Shermadini no se veía complementado por un Doornekamp inédito desde su arranque en forma de triples –y que terminó lesionado-, mientras que Huertas tenía el día malo, con una vitola insuficiente tanto en la dirección de orquesta como en el acierto de cara al hierro. Fitipaldo mitigaba fugazmente el atasco ofensivo, acompañado por Cavanaugh y Gio (30-28). Ahí, el Barça volvía a tener un momento dulce para ponerse en doble crédito de diferencia (40-30), aunque antes del receso, el base uruguayo lo bajaba a +9 (41-32).
20 créditos anotaban tras la vuelta de vestuarios el equipo tinerfeño. Mantuvo el tono ofensivo, pero el déficit ante todo un gigante europeo era demasiada factura. Calathes mantenía su inspiración personal, aunque Marce y Gio lo bajaban a cuatro (48-44). Abrines tomaba el testigo del base norteamericano, pero el Iberostar no se dejaba ir. En un cuarto excesivamente largo, con muchas interrupciones, Sergio Rodríguez respondía a Mirotic con dos puntos (62-52). Pudo ampliarlo Oriola a un segundo del final, pero perdió sus dos opciones desde el tiro libre.
Fue un quiero y no puedo en el último cuarto, pero la lucha no se negociaba. Los canaristas llegaron a reducir ventajas para ponerse a -4, pero justo en ese momento de ser o no ser. Hasta en tres ocasiones, se jugó con una mínima inferioridad luminosa de 4-5 créditos (62-58, 66-61, 71-66), en todas ellas motivadas por los aciertos de tres de Butterfield, Huertas, Salin y Fitipaldo. Pero entonces, el Barça volvía a mandar en canasta, dinamitando Abrines con dos triples continuados (77-66). El finés se la jugó en la recta final con un triple para intentarlo a la desesperada, pero tocó hierro. Cerraría Cavanaugh desde el tiro libre (81-74).