Por @juanjo_ramos
Lima uno con los años esa impulsividad que te hace reaccionar de forma desmedida en algunas ocasiones. Vas aprendiendo a reflexionar, a ser prudente. Lo consigues con la experiencia, propia y de otros, y haciéndote preguntas sobre las consecuencias de tus actos.
Por eso, no se me ocurre ahora dudar de Joseba Etxeberria. Reconozco que me tiene despistado con sus cambios en el once y la sensación de equipo poco hecho que ha dado el Tenerife en estas tres jornadas. Que me sorprende que el bloque transmita tan poco trabajo en apartados como el juego estático. Pero no olvido lo que consiguió la pasada temporada y pido tiempo para que el acierto llene sus decisiones y pronto veamos a una escuadra estable y competitiva.
Esa misma prudencia me invita a no pedir dimisiones ni relevos en los servicios médicos del Tenerife, aunque se den casos como el de Aitor Sanz. Seis meses por unos problemas en el tendón de Aquiles. Puede pasar, supongo. Como no soy médico, nada diré más allá de que me sigue pareciendo raro que las recuperaciones se alarguen tanto y los diagnósticos muten con el tiempo, como sucede en este club. Las seis lesiones de Juan Villar, que ahora juega y juega en el Osasuna, el esguince eterno de Montañés, la extraña lesión en el pie de Amath, los problemas de Choco Lozano para jugar con continuidad que desaparecieron en el Barça B y el Girona, las quejas de Rigo, Cristian o Edu Oriol… Siendo prudentes, algo pasa.
Y siendo prudente, Maikel Mesa estaría más calladito. Es libre de sentirse como le dé la gana. Pero el odio y el rencor no son buenos compañeros de viaje. No le hace bien seguir haciendo público ese desdén hacia lo blanquiazul. Los tinerfeñistas no tienen culpa de que alguien no le valorara lo suficiente. Y como los sentimientos son libres también para ellos, este jueves reaccionaron indignados en las redes sociales. No me gustaría que Maikel viniera en mayo a jugar el derbi y fuera silbado en el Heliodoro. Tampoco que su familia tuviera que vivir ese desprecio. Ser más prudente que en estas últimas semanas es el camino para evitarlo. Si estás a gusto en Las Palmas, fantástico. Pero deja en paz ya al Tenerife. Sé prudente, Maikel. Es por tu bien. ¡Qué necesidad!