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Propaganda

por @juanjo_ramos

La revista GQ entrevistó recientemente a Juanma Castaño, conductor del programa “El Partidazo” en Cope. Me llamó la atención su respuesta. Quizás porque la comparto plenamente. Le preguntaban si vivíamos en una sociedad enferma y dijo: “Estamos ante un grupo de enfadados profesionales. “¿De qué se habla?, que me opongo”. No hay una voluntad de debatir. Luego hay gente a la que no le gusta que le lleven la contraria. Un día me dijo uno que no iba a escuchar el programa porque no iba a estar de acuerdo con lo que íbamos a decir. La gente quiere escuchar cosas con las que esté de acuerdo. 

Sucede en todos sitios y Tenerife no es una excepción. Ocurre que, más allá del tuitero (como en la vida, hay gente sana, no tan sana, obsesiva y absolutamente enferma en esa red social) o el aficionado en general, estamos los informadores. La deriva de nuestra profesión, de la que he escrito en otras ocasiones, nos conduce a caminos tan peligrosos como el de convertirnos en la noticia o dirigir campañas. En la Isla hay una campaña. Está en marcha desde hace años y tiene un modus operandi muy reconocible en otros tiempos y otros países.

Responde a algunos principios como el de la “simplificación y el enemigo único”, que se basa en adoptar una única idea, un único símbolo, un único enemigo: los que dirigen el Tenerife.

Usan el principio de “contagio” para unir a presidente, gerente o secretario técnico en el mismo barco sin entrar en demasiado detalle. Son todos lo mismo.

Siguiendo el principio de la “transposición”, responden a un ataque con otro. Así, cuando algo bueno sale del Tenerife, se esconde o se distrae la atención con otro tema negativo. Ante una victoria, una renovación por cerrar. Ante una renovación cerrada, otra cosa saldrá.

Para ello, le añaden dramatismo usando la “exageración y desfiguración”, convirtiendo un detalle en algo gravísimo. Aquí se ha llegado a discutir la velocidad con la que el Tenerife emitía un pésame por el fallecimiento de Tito Vilanova.

Aprovechan, mediante el principio de “vulgarización” del mensaje, para convertir su propaganda en algo popular, acudiendo a lo más simple. Se toca el corazón del aficionado, mediante el recuerdo de la grandeza anterior (UEFA), aun a sabiendas de que los tiempos han cambiado y la realidad es otra.

La “orquestación”  sirve para centrar la atención. Hay que repetir una serie de ideas incansablemente: han vulgarizado el club, no hacen nada bien, todos los años lo mismo… ¿Les suena?

Aunque las ideas sean las mismas, hay que utilizar el principio de la “renovación” para presentar nuevas informaciones basadas en la misma conclusión. De Ayoze a Omar, de Omar a Nano, de Nano a Cristo…

Por supuesto, siempre hay que vender “verosimilitud”. Por eso, se recurre a presuntas fuentes diversas. Y al mismo tiempo, mantener la “silenciamiento” sobre las noticias que puedan favorecer al adversario.

Por último, no se pueden olvidar otros dos principios. El de la “transfusión” buscará siempre odios y prejuicios tradicionales. Por ejemplo, el Tenerife está alejado de la gente. Y el más importante, el de la “unanimidad”, que se basa en convencer a la gente de que pensando así lo hace “como todo el mundo”.

Informar y ser críticos, amigos, es otra cosa. Desde luego, no se parece a lo que estamos viviendo. Por muy mal que esté el Tenerife. Que, por cierto, está mal.

P.D. Que no les engañen. Piensen por ustedes mismos.