Skip to main content Scroll Top

Propaganda populista (29-1-15)

«Una mentira mil veces repetida acaba convirtiéndose en una verdad no discutida» (Joseph Goebbels, ministro de Propaganda nazi).

Está sucediendo en Tenerife. Instalados en un pesimismo autodestructivo, se repiten hasta la saciedad mensajes o conclusiones que solo concuerdan en parte con la realidad. Y eso cuando hay suerte. En otras, directamente, son burdos intentos de desacreditar al que piensa distinto.

«La afición tiene la culpa». Nadie ha dicho eso. Nadie. Porque resulta evidente que de la trayectoria errática de un equipo tiene la responsabilidad el entrenador y sus futbolistas. En el caso del Tenerife, Cervera y Serrano construyeron una plantilla deficitaria. El técnico no ha sabido encontrar la fórmula para sacarle un mejor rendimiento y los jugadores han estado por debajo de las expectativas. Por eso, y no por la afición, están los blanquiazules cerca del descenso. Pero no es mentira que el nivel de crispación que ha soportado este grupo está muy por encima de la lógica. Que los silbidos y los enfados empezaron en la jornada 2, no en la 22, y que ese ambiente no ha ayudado en nada cuando el equipo ha necesitado un empujón.

«Defender lo indefendible». Otro tópico que usan los más críticos para desacreditar a los que entendemos que, con sus defectos y haciendo (de momento) una mala temporada, Álvaro Cervera es un buen entrenador y merece más respeto. Nadie defiende lo indefendible. Solo cometemos el pecado de pensar diferente, de usar un criterio distinto, pero respetable. Yo no quiero al técnico del Tenerife en el centro de una plaza para apedrearlo. Lo quiero arreglando este desaguisado de temporada. Porque está capacitado para ello.

Medios a sueldo. Que candidatos mediocres o presuntos compañeros deslicen que el club tiene a sueldo a según qué periodistas define solo al que se le ocurre defender semejante patochada. Gente sin escrúpulos, capaces de mentir sin pudor alguno. De esos que han generado con su actitud interesada este ambiente de crispación que amenaza con llevarse por delante al equipo del que (presuntamente) todos somos aficionados. Me sorprende que algunos que reconocen en privado sentirse beneficiados por una derrota blanquiazul se den golpes de pecho luego en público para defender al tinerfeñismo cual portavoces populistas.

Fracaso absoluto. Pero es mejor defender el mensaje del desastre, la catástrofe, la hecatombe. Decir que todo, absolutamente todo, se ha hecho mal. Así, se repite hasta la saciedad que los fichajes de verano son todos erróneos. Hasta los titularísimos Ifrán, Vitolo y Hugo Álvarez. Los mismos que elevan a los altares a Guarrotxena para criticar al entrenador le meten en el saco de los fracasos cuando interesa. Justo es reconocer que el balance, con 11 fichajes y cuatro de ellos ya fuera del club, no es positivo. Ni mucho menos. Pero no todo es malo. Ni el mercado de invierno, en el que han llegado dos muy buenos refuerzos (Dani Hernández y Juan Carlos). “Es que fichan tarde”. Como el resto de clubes de Segunda. “Es que se nos escapan todos”. Claro, porque no hay dinero.

El abandono de la cantera. A Albacete viajan diez jugadores canarios (o procedentes de la base) de 19. Pero el Tenerife no cuida la cantera. Ha cedido a jugadores como Alberto, Nano, Jairo o Abel para que crezcan y tengan minutos como hizo Bruno en Teruel antes de triunfar en la Isla. Lógico en cualquier otro lugar seguir el exitoso ejemplo del ahora central del Betis. Aquí, un atentado. La estadística dice lo contrario: son las dos temporadas en las que más minutos ha tenido la cantera de las últimas décadas. Pero se le da la espalda al dato. Total, que la verdad no te estropee una buena noticia.

Así es el Tenerife actual. Un saco de boxeo. El alumno al que los matones de la clase ridiculizaban en el colegio. Ese enfermo con muchas cosas que mejorar (sí, necesita una remodelación profunda) por el que nadie movió un dedo y al que luego todos lloraron cuando se murió. Sigan, sigan. Yo voy comprando los pañuelos.