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Promociones

He escrito en otras ocasiones (y no quiero repetirme) que no sabemos ser felices. En muchas situaciones de la vida nos empeñamos en ver la parte mala o desear lo que nos falta sin valorar lo que tenemos. Y en el fútbol se repite constantemente. Pero quizás porque soy y vivo en Tenerife, creo que aquí se acentúa.

Ocurre que, en la semana más ilusionante que ha vivido el tinerfeñismo durante la presente temporada, nos ha dado por generar el debate de las promociones. Sí, de las promociones. No de la de ascenso a Primera, que es la que toca. Sino de la activación de un plan por parte del club para incentivar la afluencia de espectadores al Heliodoro.

En otras ocasiones, aunque nunca sobra aclararlo, he dejado plasmado aquí que lamento que haya gente que no pueda permitirse ir al fútbol. Incluso, he planteado la conveniencia de buscar medidas que abaraten el acceso al estadio para ellos. Pero no en un partido, sino en todos. Acepto y comparto el pensamiento de que falta creatividad y originalidad en la entidad blanquiazul para crecer en identificación con los colores. Para fomentar el crecimiento de la masa social.

Pero no puedo callarme ante lo que considero un abuso. Porque es un abuso para los abonados regalar entradas. Es un abuso para los que van siempre que nos preocupemos por lo que van a veces. Es un abuso que algunos usen este tema como escapatoria cuando no pueden centrar sus críticas en el fútbol del equipo o en los resultados.

Basta ya. Ha llegado el momento de decir que no hay mejor incentivo que estar cuatro jornadas sin perder, ganar al líder rompiendo su imbatibilidad de un año en casa y que venga un rival directo (ojalá) en la lucha por el play off, un histórico como el Zaragoza. Si todo eso no es suficiente para que la gente se anime a ir al Heliodoro, estoy convencido de que tampoco servirá bajar el precio de las entradas.

Al fútbol, como al cine o al teatro, el cliente va cuando se identifica con el espectáculo ofrecido. Cuando le atrae. Pero jamás vi a nadie manifestarse en las redes sociales contra el Yelmo Cineplex para que bajen el precio de las localidades. Ni vi a nadie quejándose por eso el día del Tenerife-Almería. No me hagan pensar que se dejan utilizar por cuatro interesados que quieren generar discordia en el mejor momento de la temporada. O que hay mucho interesado que solo levanta la voz cuando el partido es bueno. Como si estrenaran mañana en el Yelmo el peliculón que llevaba meses esperando y entonces sí me parece caro. Pero la semana anterior, como no voy, me da igual.

Que el fútbol debería ser más barato es cierto. Que en los tiempos que corren el club debe hacer esfuerzos, también. Pero que el abonado, que se sacrifica en verano, merece un respeto es tan cierto como lo anterior. Ello sí merecen una promoción. Los otros, los que se lo pueden permitir, que paguen. No más. Pero tampoco menos.