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Prioridades

Por @rondoscutillas

El calendario ha querido que mi columna semanal para Deporpress coincida con la previa del partido del Lugo, una circunstancia que me lleva a reflexionar sobre la importancia de esta jornada intersemanal para los intereses del Tenerife. La visita de los gallegos al Heliodoro se me antoja como uno de esos partidos ‘bisagra’, en lo anímico y también de cara a la clasificación.

Es de esos encuentros que parece que pasa de puntillas porque se disputa un jueves, pero nada más lejos de la realidad. Veamos el vaso medio lleno. Un triunfo supondría un refuerzo importante para la moral blanquiazul. Porque haría bueno el punto del pasado fin de semana ante el Espanyol y, de paso, porque haría subir enteros la fiabilidad de este equipo en cuanto a resultados: dos victorias y dos empates en los últimos cinco partidos.

Serían números que presagian algo distinto al equipo que hemos visto hasta ahora y que, además, dejarían la siguiente salida a Fuenlabrada como un duelo para dar un golpe sobre la mesa y dejar al Tenerife mucho más cercano al objetivo que trazado inicialmente en verano para las primeras diez jornadas.

No quiero escribir lo que significaría un empate o una derrota porque ustedes ya conocen la historia de cada temporada, en un entorno tan singular como el del Tenerife, y hacia donde se dirigirían todas las miradas. Sería una repetición, casi calcada, de lo que ha acontecido en los últimos años y, además, sería el primer gran borrón de Juan Carlos Cordero desde que accedió a la dirección deportiva de la entidad.

Dejando a un lado los escenarios de fútbol ficción planteados en los párrafos anteriores, me gustaría compartir con ustedes mis sensaciones sobre el otro debate de esta semana, el de la sequía goleadora de los delanteros.

Partamos de la base que señala al fútbol como un deporte colectivo en el que hay determinadas individualidades llamadas a convertirse en un factor diferencial por su influencia directa en el juego. Obviando el tema de la portería, donde hay meses en el que no hay debate posible, pongo el acento en los delanteros.

Deslizó Fran Fernández, en su comparecencia telemática previa al partido ante el Lugo, que “el gol es cosa de todos” y que no había quedado “del todo satisfecho” durante las veces en las que han coincidido dos de los cuatro delanteros que tiene en nómina sobre el terreno de juego. Ambas afirmaciones me parecieron sorprendentes y reveladoras para explicar por qué este Tenerife sigue intentando cogerle el hilo a la competición.

Por un lado, indica que el técnico andaluz ve, por ahora, más inconvenientes que ventajas para el entramado del equipo cuando tiene que sacrificar a alguna de las piezas que salen inicialmente para tener a dos delanteros sobre el terreno de juego de manera simultánea.

Y, por el otro, aclara mucho de sus gustos futbolísticos. Tanto en la importancia que concede a las llegadas al área adversaria desde segunda línea en sus esquemas ofensivos, como en la jerarquía táctica, si tiene que elegir forzosamente entre defender o atacar como un solo bloque, que establece en sus prioridades.