Skip to main content Scroll Top

Primera evaluación (24-11-14)

Por @RondosCutillas

Esta semana les pido disculpas por adelantado. Escribo este artículo el viernes y no verá la luz hasta el lunes. Cosas de las vacaciones planificadas con muchos meses de antelación así que, a partir de aquí, no encontrarán ninguna referencia a lo acontecido el pasado sábado en el Heliodoro entre el Tenerife y el Mallorca. Perdón nuevamente por ello.

En vez de hablar sobre el último partido, que ha sido lo habitual desde el nacimiento de esta columna, me centraré esta semana en intentar evaluar lo sucedido en el primer tercio de competición. No tengo vocación de docente y tampoco me resultaba muy fácil puntuar a los jugadores cuando tenía que hacer crónicas, así que recurriré a las tradicionales notas de mi cada vez más lejana EGB para intentar transmitirles mis sensaciones.

Sobresaliente: La victoria en el derbi. Quizá haya sido lo único bueno de las primeras 14 jornadas. La UD Las Palmas llegaba líder al Heliodoro y, pese a ponerse por delante en el marcador, volvió (otra vez) a irse de vacío del feudo blanquiazul. Fue uno de esos partidos vibrantes y emotivos que se quedan durante mucho tiempo en la memoria. Lástima que, esta vez, no se aprovechó la efervescencia y el viento a favor que suele crear el ‘efecto derbi’ para intentar el despegue hacia los pisos más cómodos de la clasificación.

Notable: La paciencia de la afición del CD Tenerife. Aguantar un primer tramo de Liga como éste no es sencillo. Es cierto que ha habido alguna muestra de reproche desde la grada, pero jamás ha sido generalizada y la afluencia al Heliodoro sigue dentro de los cauces habituales. A falta de fútbol y resultados que ilusionen un poco más, me agarro a que aún quedan dos tercios de campeonato y me uno a los que desean que, como dice el lema de la campaña de abonos, “lo mejor esté por llegar”.

Bien: La confianza depositada por Miguel Concepción en Álvaro Cervera. No ha sucumbido el presidente a la tentación de propiciar un relevo en el banquillo. Es evidente que el técnico ha cometido algunos errores y ha hecho cosas incomprensibles, pero no es el único culpable. Ha readaptado el esquema táctico para conseguir un funcionamiento interesante ante equipos de mayor potencial que el blanquiazul y, obviamente, a él no le han metido ningún gol de chiste. Apuestas como la realizada hace algunos años con Juan Carlos Mandiá, cuando sustituyó a Arconada en otra temporada con obligaciones clasificatorias de rango superior, aconsejan fe para seguir la línea trazada por un Cervera que, al final, siempre cumplió sobradamente con los objetivos propuestos en sus dos temporadas al frente del Tenerife. Con él al volante seguro que, al menos, el Tenerife no bajará a Segunda B.

Aprobado: Es difícil centrarse en actuaciones individuales por el lado positivo, pero si tuviese que elegir una me quedaría con la fiabilidad que proporciona al equipo la presencia de Vitolo y Aitor Sanz como mediocentros. El de Valleseco ha demostrado compromiso y una valía futbolística fuera de toda duda, mientras que el madrileño ha vuelto a suscribir algunas actuaciones de auténtico mérito (como el partido ante la UD Las Palmas). Su renovación ha sido todo un acierto de cara a la construcción de un equipo llamado a cosas mayores.

Suspenso: Aquí daría para muchas cosas, pero quizá la más llamativa sea la planificación del equipo. Una vez que Alfonso Serrano hizo autocrítica la semana pasada, sólo queda lamentarse por los errores de bulto cometidos en algunos fichajes. El del portero Jacobo ha sido una absoluta vergüenza y contratar a un internacional mundialista como Juan Carlos García, al que luego dejas sin ficha, también. No me gustó la salida de Ayoze Díaz, y mucho menos las formas utilizadas por el ‘Ruso’ García en su adiós y su nula aportación al grupo. Con enero y la apertura del mercado invernal a la vuelta de la esquina, es imprescindible que Serrano acierte para que el Tenerife sea realmente competitivo hasta el 30 de junio.

Muy deficiente: La situación de la portería del Tenerife. Jacobo, primero, y Roberto, después, podrían monopolizar el tradicional especial que ponen en televisión cuando el año toca a su fin en cuanto a las ‘cantadas’ de los guardametas. Que algo así suceda una vez puede ser mala suerte, si pasa en dos ocasiones quizá sea un accidente y tres ya es una tendencia preocupante. Pero es que, en este caso, no dan con los dedos de una mano para contar las ocasiones en las que los porteros han propiciado la derrota del equipo y eso es absolutamente inadmisible en un equipo profesional.

En este capítulo de lo más negativo meto también el comportamiento de Diego Ifrán a la conclusión del partido en Llagostera. Entiendo que equivocarse es de humanos, que las actuaciones de los árbitros ‘encienden’ en ocasiones hasta al más tranquilo, pero un jugador de su experiencia debería saber ya que la mejor forma de evitar que te disparen es darle un arma al que puede hacerlo. Su ausencia durante cuatro partidos por no irse a la caseta cuando suena el pitido final es una falta muy grave que no puede volver a repetirse.