Aleix Valero (San Cristóbal de La Laguna) | Siete jornadas tardó en caer la primera derrota en la presente Basketball Champions League del Iberostar Tenerife.
El PAOK griego llegó con la tarea perfectamente estudiada y aguó la fiesta aurinegra tras el festín del fin de semana contra Valencia Basket, imponiéndose con una gran defensa en la última jugada a los tinerfeños (65-66), en un partido gris para el espectador, pero que al menos mantuvo la emoción hasta el final.
Le fue esquiva la suerte en el lanzamiento de tres a Iberostar Tenerife en los primeros compases, mientras que Chrysikopoulos y Koniaris sí lograban acertar desde el exterior para firmar un 0-11 parcial (4-13, a 5’47”), que obligó a Txus Vidorreta a pedir su primer tiempo muerto.
Necesitaba pasar más la pelota el equipo local, muy abusón del bote en esta primera fase del partido, facilitando la defensa de ayudas helena. Le dio el timón Vidorreta a Ferrán Bassas. Chrysikopoulos lograba su tercer triple (7-16, 6’) para igualar la máxima renta visitante. Agitó Vidorreta el quinteto con Sebas Saiz y Brussino, permaneciendo solo Abromaitis del inicial. PAOK anotaba su quinto triple (9-19, 8’) ante una defensa local lenta, que llegaba tarde a puntear los tiros, y un ataque espeso y sin orden.
La noticia más positiva era que lo griegos cometieron un par de personales en ataque alcanzando pronto el bonus, pero fallaba un triple tras otro Iberostar, negado cara al aro como hacía tiempo que no sucedía, para acabar con un 3/12 en triples, por el 5/9 del rival, cerrando el cuarto siete abajo (12-19), como mal menor.
Le dio mayor actividad en la zona Saiz a los canaristas (16-21, 11’) que por fin lograban meter balones en la pintura, y tras un triple de Staiger (19-21), PAOK necesitó parar el envite. No logró completar entonces la remontada. PAOK mantuvo la serenidad y se aprovechó de los errores locales para tomar aire (21-26, 14’), hasta que un triple de Gillet (24-26) y una transición acabada en bandeja por McFadden, que había logrado el rebote en defensa, igualó el partido (26-26, 15’).
A 2’30” del descanso el americano puso por primera vez desde el primer minuto a Iberostar (31-30) al convertir un triple. Eran los mejores minutos en defensa de los canaristas, que cerraron su aro y, paso a paso, tomaron el mando, marchándose al descanso con ventaja pírrica (33-32).
Con triple de Beirán tras una gran jugada colectiva comenzó con mejores sensaciones Iberostar (36-32), en la que era su máxima diferencia a favor. Sin embargo los griegos se aplicaron en defensa para tomar el mando otra vez (36-38, 24’) con un 0-6 parcial, en un partido cerrado, y de ritmo muy bajo.
En poco se parecían los insulares a los que abusaron de Valencia Basket el fin de semana, cediendo ante un serio PAOK (41-45, 28’). Se quedaron los aurinegros en nueve puntos en este tercer cuarto, en el que Chrysikopulos llegó a sus 16 puntos para liderar el resultado (42-48) y los locales estaban lastrados por un pésimo 8/29 en triples y un mal 40 % de acierto en tiros de dos.
Tiraron del carro Saiz y Brussino al comienzo del último período (50-51, 33’) pero el sexto triple en siete intentos de un desatado Chrysikopoulos (53-57, 34’), que sumaba 22 puntos, ponía cuesta arriba el compromiso. La conexión entre Bassas y Saiz funcionaba, con la ayuda de Brussino, pero el nuevo acierto de Hatcher, obligaba a Vidorreta, visiblemente cabreado, a intervenir (58-62,36’).
El décimo punto de un buen Brussino (61-62, 37’) y una falta personal en ataque sobre San Miguel, dieron posesión a Iberostar para volver a dominar, y Beirán, asistido por Brussino, no falló desde la esquina (64-62, a 2’41” del final), para sellar un 9-3 parcial (todo triples), que ahora forzó al tiempo muero de Papatheodorou.
Con ambos conjuntos en bonus, los tiros libres podrían ser decisivos. Solo anotó Iverson uno, pero para dar el mando a los suyos (65-64) para encarar el minuto definitivo. El pívot falló un ataque después, dando balón a los griegos, y no falló Chrysikopoulos, de dos (65-66), anotando su 24ª punto.
Amasó posesión McFadden para jugarse el tiro ganador, pero los visitantes leyeron perfectamente la jugada encerrando con tres jugadores al americano, que tuvo que dar un pase muy forzado hacia atrás para que Beirán, desde nueve metros y en posición forzada, no pudiera anotar.
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