Por @rondoscutillas
El CD Tenerife se ha metido en un problema gordo. No gana. Apenas ha sido capaz de sumar 3 de los últimos 12 puntos en disputa y, como es natural, ha perdido la tercera plaza y se ha despedido definitivamente de cualquier posibilidad de ascenso directo. La derrota en Murcia ante el UCAM (1-0) y los caprichos del calendario harán, posiblemente, que los blanquiazules duerman este mismo viernes fuera de la zona de playoff por primera vez en unos meses. Para que se cumpla esa pesadilla solo es necesario que el Oviedo derrote en el Tartiere al Alcorcón, algo que entra dentro del terreno de lo lógico. Pero esa hipótesis también tiene solución. Por ahora.
Pase lo que pase en el choque que abrirá la jornada en Asturias, el Tenerife tiene que volver a ganar ya. Como sea. Sí o sí. No queda otra. Paulo Coelho escribió que el ser humano “pierde muchas cosas por su miedo a perder”. Y en esa tesitura, precisamente, se encuentra ahora mismo el equipo que dirige José Luis Martí. El pánico a no poder retener lo ganado solo debe ser un elemento motivador. Un factor que nos impulse a perder el miedo de arriesgarnos a intentarlo una vez más. En el Heliodoro. Como ante el Girona. Sin temor a la meta final. Todos juntos. Desde el minuto 1 y hasta que pite el árbitro.
Ahora que aparecen los nubarrones en el horizonte llega el tiempo del compromiso. En las duras. Cuando llega un desafío mayúsculo es el momento idóneo para que aparezcan los hombres. Los valientes. Los que tienen personalidad. Los que tienen que tirar del carro desde el césped. Y los que tienen que tomar decisiones delante de la pizarra. El Tenerife tiene que salir de esta con fútbol. No siempre es sinónimo de resultados. Pero es el relámpago que precede al trueno. El camino más fácil para alcanzar los objetivos. Eso y el olvidado gen competitivo, que este equipo solo recupera en las últimas jornadas cuando encaja un tanto, deben ser los ingredientes que lo hagan salir del atolladero en el que se ha metido.
Luego hay más cosas. La prioritaria es dejar de ser tan vulnerables a balón parado. El Tenerife que llegó hasta el tercer puesto lo hizo amparado en una solidez defensiva que ha perdido, gol a gol, desangrándose en faltas y saques de esquina. Y si eres débil en un aspecto, la manera más inteligente de evitarlo es no regalando esas situaciones al adversario.
El Tenerife tiene una identidad futbolística. La ha mostrado durante casi todo el campeonato. Y le ha funcionado. Ahora, cuando ya se trabaja sin red y los errores cuestan carísimos, es momento de ser prácticos. De hacer, sencillamente, lo que está demostrado que funciona. El Atlético, por ejemplo, fracasó esta semana en el Bernabéu por querer ser lo que no es. Olvidó que las cosas bonitas que ha conseguido fueron por haber perdido el miedo a hacerlas feas. Y lo pagó con creces. Así que lo mejor que puede hacer Martí es rescatar todo aquello que ha sido válido en los últimos meses. Que, por suerte, aún es bastante.
Validar el pasaporte hacia el playoff no va a ser nada sencillo. Pero bien haría el Tenerife en comenzar a dar los pasos necesarios para hacerlo. El primero pasa por ganar al Lugo y descartarlo de una pelea en la que cada semana quedarán menos candidatos. Irán cayendo uno a uno y poco a poco. En función, sobre todo, de cómo sepa gestionar cada uno de ellos las urgencias y la presión.